domingo, 23 de septiembre de 2018

Beñat Arginzoniz



















Beñat Arginzoniz (Bilbao, 1973) estudió psicología y psicoanálisis. Es librero de profesión, editor y escritor, habiendo estado desde muy joven implicado en diversos proyectos de difusión de la poesía, género este último que impregna todos sus libros hasta el punto de producir un mestizaje entre poesía y narrativa, poesía y ensayo, aforismo y lírica, por poner algunos ejemplos. Siempre moviéndose en la frontera de los géneros, la no ficción y la biografía literaria se cuentan también entre los cultivos de su particular laboratorio creativo. En esta línea podría calificarse de "biografía poética" su libro sobre Camarón, del que Enrique Montiel ha escrito que es
"un texto heterodoxo, agenérico, singular como una bulería múltiple de José Monje Cruz. Digo lleno de registros diversos, iluminaciones, brillos, conocimiento y, sobre todo, un inmenso amor por el cantaor que cerró los ojos en 1992. Un libro extraordinario." 


Relación de libros desde 2008 hasta 2017


Manifiesto poético y otros escritos, 2008 

Agua para los muertos, 2009

Reflejos de Andalucía, 2011

Jai Alai, 2012

Pasión y muerte de Josu Expósito, 2012

Un mundo para Marina, 2014

La herida iluminada, 2015

El libro de los espantos, 2016 (en colaboración con el artista gráfico Pablo Gallo)

El evangelio del hombre. La mirada triste del Anticristo, 2016.

Oscuro animal celeste, 2016

Camarón de la Isla. El mundo es devorado lentamente, 2017







Algunos poemas del libro 

Oscuro Animal Celeste



De 1. Bronce y Camino

Entre la luna del cielo
y la luna del agua
hay un camino de espejos.
Los muertos pasan despacio
sobre el cristal de los sueños.
Entre una luna y la otra
caminos de doble filo.
Los muertos suben y bajan
multiplicando el reflejo.

*********

Apuró la copa
hasta las últimas sombras.
A sus ojos encendidos
llegaron seres ebrios de luz:
Pájaros confusos, insectos ciegos
y los grandes animales
de la tristeza.

*********

Cada vez que amanece
un juego de espejos
divide el mundo hasta el infinito.

Pronto llegarán los insectos
y entonces comenzará el cielo
a respirar por la herida.

*********

El aire inmóvil,
el pájaro
detenido en su vuelo,
la luz ardiendo en su nada.
Todo está atrapado
en el ámbar de la eternidad.
El cielo en su máscara,
el agua en su reflejo,
el corazón en su laberinto.

*********

Entre metales dormidos,
junto a las sordas raíces del sueño,
allí donde los muertos realizan
sus cálculos sombríos.
Entre pálidas cenizas,
contando sombras, párpados,
monedas oxidadas,
repitiendo la interminable lista
de los hombres, de los cielos,
de los perros que pasan.
Con las manos ya casi transparentes
y los labios confundidos por un mismo frío.
Escuchando el latido nocturno de la piedra
nos esperan
debajo de la tierra.



De 2. Decir la herida


En el instante del relámpago vi tu rostro,
en su fulgor helado te reconocí.
Después llegaron las palabras, su eco confuso
retumbando en la memoria.
Pero ya era tarde.

*********

De pronto el relámpago
el tajo en la mejilla el gran muerto.
La brecha de luz,
la herida desde donde mirar
el otro lado.



De 3. Corazón de nadie


Oscuro animal celeste,
junto al filo de la espada donde van a morir los labios
están creciendo
las serpientes ciegas de tu corazón.


*********


Como un pájaro has temblado toda la noche entre las manos encendidas del amor. Ardiendo silenciosamente hasta rozar la transparencia, cayendo de sombra en sombra hasta tocar el ciego corazón de la ceniza.


*********

Cuánta sombra cabe aún
entre las manos del sueño,
cuánta luz sin que desborden
los labios del cadáver.
Bebemos muerte a grandes tragos
mientras la copa rota del cielo
anega el corazón.



De 4. Resurrección de la mirada


Te has tumbado junto a los pequeños moribundos iluminados y has tocado el hilo frágil que os une. El hilo dorado que de mirada en mirada atraviesa los siglos oscuros. Por fin has llegado al recuerdo de nadie y al dolor de todos. Ahora descansas bajo el cielo de las resurrecciones.


*********

El primer animal visible fue el miedo.
A través de su mirada presentida en la oscuridad
llegaron al mundo todos los seres invisibles.


*********

Los pájaros inauguran el bosque con su canto.
Después de la lluvia el miedo
es una jaula de cristal.



De 5. La otra orilla


Los pálidos ciervos
beben silenciosamente
en los espejos del miedo.
Desde la otra orilla
ven flores de ceniza
y árboles heridos por el rayo.
Con la mirada atada
a la raíz del llanto:
ven en el negro corazón del bosque
el rostro quemado del amor.


*********


Las frías láminas de la luz
van dejando sobre ti
su acero definitivo.
(Tu cuerpo aún conserva
el vértigo de los últimos espejos).
Afuera el día gira
en círculos concéntricos.
Como un pez en la sombra
estás cayendo una vez más
en la espiral del miedo.




De 6. Extrañas flores


Vimos abrirse las flores cuyo perfume era el olvido.
Y supimos del secreto sin secreto, del misterio del corazón en un mundo sin corazón.


*********

La flor más bella es la que crece sobre el cadáver.
Su color púrpura simboliza
la victoria sobre el suelo sin fin de todas las derrotas.



De 7. Preguntas


Tú que has visto al ciervo herido atravesando el crepúsculo: díme si en la lenta hemorragia de sus ojos tiembla el amor o la misericordia; y si es verdad que cuando muere comienza florecer su cornamenta y en su pecho se trasluce un inmenso corazón azul.







De La herida iluminada:


La poesía no se escrie en un estado normal de vigilia, es necesario estar más dormido o más despierto. no puede realizarse como un trabajo o un oficio, no sabe de horarios y aparece cuando quiere, de manera sorpresiva, como el ciervo en el claro del bosque. Que en ese momento el poeta esté ahí o no lo esté dependerá de la calidad de su espera.

***

El poeta va olvidando todo para empezar poco a poco a recordarlo. la poesía lo lleva de la memoria al olvico; y en el olvido de sí comienza a recordar el mundo.

***

Toda palabra es reflejo de nuestra finitud, testimonio de nuestra mortalidad. Toda palabra es fractura, señal inequívoca de nuestra caída en el tiempo. pero el poeta aprende a rimar la muerte llevando las palabras al canto, forzándolas de nuevo al origen, devolviéndolas una más al vuelo.

***

La poesía es como el relámpago: brecha de luz, herida abierta desde donde mirar al otro lado


Ilustración de Pablo Gallo

Del Libro de los espantos


Lo terrible de haber resucitado es que ya no puedes dejar de ver las cuencas vacías de los muertos.

Un cadáver con sombrero te saluda, una mujer se arregla el pelo y sus manos son raíces, el brillante esqueleto de un niño pasa corriendo a tu lado...

Lo terrible de haber visto una sola vez es que ya no puedes dejar de ver.

El sol cuelga del cielo como un insecto vacío y las nubes van en procesión hacia el filo del horizonte. A lo lejos se escucha el mar, oscuro animal celeste, contando sus ahogados; el mar y su inmenso sudario, el mar y su eterna oración decapitada. Pronto llegará la noche con sus ojos, llegará con sus fuegos y sus lágrimas, y será una vez más el velatorio del cielo, y otra vez será la luna una nueva lápida sobre el mundo.

Porque lo terrible no es haber muerto ni haber vuelto ni haber resucitado, lo terrible ha sido siempre estar vivo.

 Ilustración de Pablo Gallo para la contraportada del
Libro de los Espantos de Beñat Arginzoniz



jueves, 20 de septiembre de 2018

X Jornadas de Poesía Vasca - De norte y sur - Con Itxaro Borda y Mikel Inuntziaga

Itxaro Borda y Mikel Inuntziaga cierran las X Jornadas de Poesía Vasca compartiendo escenario en un acto que se describe en el programa como "un diálogo entre el norte y el sur de Euskalherria"

Lugar: Sala BBK, Gran Vía, Bilbao    Hora: 8 de la tarde   Entrada libre












2 poemas de Itxaro Borda y una canción de Mikel Inuntziaga ("Inun")


ITXARO BORDA:


HAIZE ORRAZIA


Euria ari du. Igeldo laino artean datza,
Ikusezin. Bihotz gogaituek goizaren grisa
Hurrupatzen dute, altzairuaren ausartziaz
Itzultzen diren uhinak
Irentsiz.

Euria ari du. Itsas usainak gatibatzen
Ditu herdoilaren mantaz estali beilariak,
Eguerdia gauerdi bihurtzen denean
Harri beltzak eta hagun zuriak
Xurgatuz.

Euria ari du. Zorion oldeak jazartzen dira
Gogoaren holtz arteketan, isil, hunkituak,
Denboraren joana neurtuz, odola bezala
Harrietan hedatzen doazen
Burdin isurietan behera.

Euria ari du. Beti. Kaskoan Itoizen Espaloian aditzen dut.
Maitale egiten nauten eleak bilatzen ditut hiztegi birtualetan.
Haize Orraziaren maldan azkenean munduaren mundu naiz.
Hango naiz eta hemengo aldi berean. Lotura eta haustura.
Bakartasunak baimentzen duen elkartasun anonimoa naiz.

Ireki orduko sendatzen den zauria naiz. Beti. Euria ari du.


PEINE DEL VIENTO


Llueve. Igeldo está entre nubes.
Invisible. Los corazones hastiados sorben
El gris de la mañana, tragándose
Las olas que retornan
con la valentía del acero.

Llueve. El olor del mar cautiva
A los peregrinos tapados por el manto de la herrumbre,
Que absorben piedras negras y espumas blancas
Cuando el mediodía se convierte
En medianoche.

Llueve. Los deseos de felicidad se rebelan
Entre los tabiques de la voluntad, callados, conmovidos,
Midiendo el paso del tiempo, como la sangre
En los flujos de hierro que se van extendiendo
Hacia abajo entre las piedras.

Llueve. Siempre. En los auriculares escucho Espaloian de Itoiz.
Busco en diccionarios virtuales palabras que me conviertan en amante.
En la cuesta del Peine del Viento al final soy mundo del mundo.
Soy de allí y de aquí al mismo tiempo. Unión y fractura.
Soy la solidaridad anónima que permite la soledad.

Soy la herida que recién abierta se cura. Siempre. Llueve. 





MAITE DUGUNAZ


TGV batean, greban diren
SNCFko langileen gorazarrez.


Maite dugu trenak tenorez
Etortzen eta partitzen direnean,
Baionako geltokia
Eguzkiz itoa den
Goiz argian.
Maite dugu burdin bideko
Errota astunen altzairu hotsa:
Sehaska kanta
Zoharra da sabel
Hamikatuen hondoan.

Maite dugu abiadura handia
Gogoetatzeko eta oreka eskasa,
Arrasten intziriak
Miarritzeko kaiak
Inarrosten dituela.
Maite dugu poema hutsalak
Etzatea mihise zurbiletan,
Trenaren burrunbak
Arkatza zartatzeraino
Hantzen duela.

Maite dugu nehork baimentzen
Ez digun askatasun betegarri hori,
Tren batetik bestera
Eta gauez gau
Bortxari irabazia…



DE LO QUE AMAMOS



En un TGV, en homenaje
a los trabajadores de la SNCF que están en huelga.


Nos gustan los trenes
Cuando parten y llegan a tiempo,
La estación de Baiona
Cuando el sol la inunda
Con la luz de la mañana.
Nos gusta el sonido acerado
de los pesados molinos en las vías:
La canción de cuna
Es serena en el fondo
De los vientres desfallecidos.

Nos gusta la alta velocidad
Para la reflexión y el escaso equilibrio,
El gemido de los arrastres
Cuando sacude
El puerto de Miarritze.
Nos gusta tender poemas fugaces
Sobre sábanas pálidas,
Que el estrépito del tren
Hace hincharse
Hasta reventar el lápiz.

Nos gusta esa libertad satisfactoria
Que nadie nos autoriza,
De un tren a otro
Y de noche en noche
Ganada a la fuerza...

Traducciones
Pello Otxoteko i Aritz Gorrotxategi (2018)





MIKEL INUNTZIAGA EN YOUTUBE



El ruido de las palabras - X Jornadas de Poesía Vasca BBK

Javier Corcobado nació en Fráncfort, Alemania, en 1963. Se crió en Madrid y comenzó su carrera musical en los años 80. Publicó su primer libro de poesía en 1990. Actualmente vive en Bizkaia.
Para más información, puede verse la entrada correspondiente de Wikipedia.

Este año de 2018 Javier Corcobado participa con tres músicos en las X Jornadas de Poesía Vasca BBK en Bilbao. Versos, sonido, música se juntan en un espectáculo titulado EL RUIDO DE LAS PALABRAS

Día 20 de septiembre  Hora: 8 de la tarde. Entrada gratis.


 Canción del Puerto
Canción del Puerto - Youtube













Un poema de Javier Corcobado

NAUFRAGIO
No estoy en el norte,
no estoy en el sur,
no estoy en el oeste,
no estoy en el este,
pero tengo a alguien a quien amar.


El barco de oro hundiéndose
en este mar de vagas olas;
en este mar de vagas olas
se ahogarán los cigarrillos
y los tiburones tendrán canción;
bandera transparente en los puertos
y flores de acero flotando,
derivando hacia el sueño.


No estoy en el norte,
no estoy en el sur,
no estoy en el oeste,
no estoy en el este,
pero tengo a alguien
a quien besar de lejos.


Buitres y palomas amándose,
manchando de rojo el cielo quebrado;
el viento oliendo a resaca,
los relojes a la velocidad del ruido,
el llanto invita a la risa,
la risa invoca al canto,
el canto llama a la dama
de collar oscuro en el cuello.


No estoy en el norte,
no estoy en el sur,
no estoy en el oeste,
no estoy en el este,
pero tengo a alguien
a quien no olvidar.


Las playas evaporándose:
la arena es verde, la heroína es roja,
la harina es azul.
Abrazado a tu recuerdo
me voy hundiendo callando,
escupiendo en el suelo de oro
de este barco apátrida.

Abrazado a tu recuerdo
escucho tu voz de lejos.
Las sirenas cargando ya sus pistolas,
los peces mandando telegramas
a los pecados vivos de miedo;
bandera transparente en los puertos,
flores de acero flotando,
derivando hacia el sueño
y alguien a quien amar de lejos

 Caballitos de Anís
Caballitos de Anís - Youtube









miércoles, 19 de septiembre de 2018

70 aniversario del libro "Mujer de barro" de Angela Figuera - X Jornadas de Poesía Vasca BBK

El Grupo Galatea lleva al escenario de la Sala BBK de la Gran Vía de Blbao su espectáculo basado en los versos de Ángela Figuera. Se trata de una forma de celebrar el aniversario de la publicación del primer libro de la poeta bilbaina, Mujer de barro. Y es así como se titula el espectáculo-homenaje de Galatea, en el que participan Ana Guadalupe Fernández y Txemi del Olmo como intérpretes y Ziomara Hormaetxe (danza contemporánea).

19 de septimbre de 2018 a las 8 de la tarde


El Bibliobús que recorría los barrios de Madrid en los años 50
Ángela Figuera Aymerich nació en Bilbao el 30 de octubre de 1902.
Su padre era profesor de la Escuela de Ingenieros Industriales.
Su madre era una persona débil, tanto física como psíquicamente, y Ángela tuvo que ocuparse mucho de sus ocho hermanos menores.
Dicen que esta circunstancia le hizo desarrollar muy pronto un gran instinto maternal que influyó en su actividad como escritora y en los temas de su poesía.
Cuando terminó el Bachillerato estuvo dos años sin proseguir sus estudios porque quería estudiar Filosofía y Letras y su padre quería que estudiara una carrera más práctica.
Su padre murió en 1927 y Ángela, que por fin había comenzado estudiar Filosofía y Letras por libre (se examinaba en Valladolid) no había terminado aún la carrera. Además fueron ella y su abuela quienes asumieron la responsabilidad de sacar adelante a la familia.
Un tío paterno de Ángela la llevó a Madrid para que terminara sus estudios universitarios (le faltaba un curso). En 1930 toda la familia se trasladó a Madrid. Ángela trabajaba dando clases particulares y fue profesora en dos colegios.
En 1933 sacó plaza como catedrática de Instituto y se casó con su primo Julio Figuera Andú. En 1935, en Huelva, donde había sido destinada como profesora, su primer hijo murió al nacer.
Pasaron los primeros meses de la guerra civil en Madrid y luego la destinaron al al Instituto de Alcoy, donde pasó dos años separada de su marido que, como miembro del Cuerpo de Estadística, había sido destinado a Molina de Segura. Ella pidió el traslado al Instituto de Murcia y pudieron estar juntos los siete últimos meses de la guerra.
En los primeros años de la postguerra, la poeta trabajó sólo en su casa, dedicada a su hijo y a escribir. En 1948 publicó Mujer de barro.

Fueron años duros, pues ambos fueron represaliados y perdieron sus plazas de funcionarios. Pero en 1952 se colocó en la Biblioteca Nacional y trabajó en el Bibliobús, una biblioteca ambulante que recorría los barrios de Madrid.
La familia pasaba los veranos en Burgo de Osma; el resultado, un segundo libro, Soria pura (1949).
A partir de 1950 comienza la etapa de poesía social de Ángela Figuera, con el libro Vencida por el Ángel. En 1952 conoció a Pablo Neruda en París, a donde había ido a estudiar con una beca.
Vivió una temporada en Avilés, a donde fue en 1962 a reunirse una vez más con su marido que se había trasladado a esa ciudad por motivos profesionales,  y en 1971 volvió a Madrid, donde murió en 1984.



3 poemas del libro Mujer de Barro


Mujer

¡Cuán vanamente, cuán ligeramente
me llamaron poetas, flor, perfume!...

Flor; no: florezco. Exhalo sin mudarme.
me entregan la simiente: doy el fruto.
El agua corre en mi: no soy el agua.
Árboles a la orilla, dulcemente
los acojo y reflejo: no soy árbol.
Ave que vuela, no: seguro nido.

Cauce propicio, cálido camino
para el fluir eterno de la especie.


Nocturno

¡Está tan bella la noche,
dulce de paz y silencio!...

¡Qué pena me da dejarla
con tanta luna en el cielo!...
Pero mi amante me espera
con la mitad de su lecho...

Me despedí de la luna
con un además ligero:
un polvo de plata fina
me relucía en los dedos.

Dentro, mi amante dormía:
me incliné sobre su sueño...
Con mis dedos enlunados
le acaricié los cabellos.



Muerto al nacer

Ni aurora fue. Ni llanto. ni un instante
bebió la luz. Sus ojos no tuvieron
color. Ni yo miré su boca tierna...

Ahora, ¿sabéis?, lo siento:
Debisteis dármelo. Yo hubiera debido
tenerlo un breve tiempo entre mis brazos,
pues sólo para mí fue cierto, vivo...

¡Tantas veces me habló, desde la entraña,
bulléndose gozoso entre los flancos!...


Enlaces

Ángela Figuera Aymerich, belleza cruel

Enciclopedia Auñamendi




martes, 18 de septiembre de 2018

X Jornadas de Poesía Vasca BBK - Martes

PIEDRA Y CIELO / HARRIA ETA ZERUA



Dos importantes poetas guipuzcoanos de dos generaciones: Carlos Aurtenetxe y Juan Manuel Uría leerán poemas de sus últimos libros mientras se proyectan imágenes seleccionadas por ellos mismos.



martes, septiembre 18, 2018   20:00 

lunes, 17 de septiembre de 2018

X Jornadas de Poesía Vasca BBK Lunes





Se inauguran las X Jornadas de Poesía Vasca en la Sala BBK de Bilbao con un coloquio entre Marta Uriarte (Directora Gerente del Puente de Bizkaia) y el poeta José Fernández de la Sota, moderado por Javier Arnáiz.

Después se proyectará la película “Un puente de palabras / Hitz zubi bat”, obra del propio José Fernández de la Sota junto al realizador portugalujo Jon Bañuelos Asumendi como homenaje audiovisual y poético al Puente de Bizkaia en su 125 aniversario.

Además se obsequiará a los asistentes con el libro cuya portada aparece en la imagen.


Fecha:
17-09-2018  
Hora:        
20:00  
Lugar:    Sala BBK     

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Euskal Poesiaren X BBK Jardunaldiak - Jornadas BBK de Poesía Vasca



Las Jornadas de Poesía Vasca de la Sala BBK de Bilbao incluyen este año dos homenajes:

Uno de ellos celebra el 70 aniversario de la publicación del libro Mujer de barro, de la poeta Ángela Figuera Aymerich, con un espectáculo a cargo del grupo Galatea, conocido de sobra por el público bilbaino.

El otro es un homenaje al Puente Bizkaia, nuestro puente colgante, en su 125 aniversario, y tiene la forma de una película ("Un puente de palabras") realizada por José Fernández de la Sota y Jon Bañuelos Asumendi, con textos del propio José Fernández de la Sota y de Blas de Otero. Marta Uriarte, directora gerente de 'El Transbordador de Vizcaya', participará en el coloquio que servirá de introducción al visionado de la película.

El programa se completa con recitales y espectáculos musicales.

Contamos este año en Bilbao con la presencia de dos poetas donostiarras de dos generaciones separadas por cuarenta años de distancia: el veterano Carlos Aurtenetxe, referencia inexcusable de la poesía vasca escrita en castellano, y Juan Manuel Uría, nacido en Rentería en 1976, que además de poeta es librero, ex-editor y puede apuntar en su currículum haber sido creador del festival de poesía Guardetxe de San Sebastián.

El invitado de fuera del País Vasco (pero que desde algún tiempo vive en la Bizkaia rural) es este año el músico y poeta Javier Corcobado, que actuará acompañado por los músicos Nacho Colis (batería), Oskar Aparicio (trombón) y Jaime Yakaman (guitarra).

Itxaro Borda, poeta euskaldun, vendrá de Iparralde para cerrar las jornadas junto al cantautor Mikel Inuntziaga.






viernes, 27 de abril de 2018

Voces del Nervión. Una antología


Se presenta en Bilbao 

Voces del Nervión
Una antología de poetas bilbaínos

Intervienen: Alberto Infante, Pablo Méndez y varios de los poetas antologados 

Dónde: 

 Aulas de la Experiencia de la UPV,


Cuándo:

Viernes, 27 de abril a las 19:30 horas



lunes, 22 de enero de 2018

MIOGRAFÍA


MIOGRAFÍA es un poema que publicó en 1994 la Editorial Renacimiento
dentro del libro LA GRACIA DEL ENANO

He sido tantas cosas que me olvido
de lo que soy, pues lo que soy he sido
y vuelvo a ser mañana lo que fuera
antes de ayer, antes de ser lo que era.

Y era una ameba amiga de la miga
del pan de Dios y paz y luego guerra.
Una bala perdida y una herida
tan honda como el fondo de la tierra.

Y una luz y una sombra y una alfombra
de nudo y una tos y un estornudo.
Un somormujo cojo y un gorgojo
y una puta en rastrojo y un cartujo.

Los calzones mojados de un ahorcado
dicen que fui y el corazón de un reo,
y la mano temblona de un orate
con un geranio muerto entre los dedos.

Mas rosa sin espinas fui de vero
a la vera de un santo levitante.
Luego tan solo fui flor de florero
ahogada en llanto y no me fue bastante.

Fui dominguillo y me parieron lunes
un martes de cuaresma y fui de cera,
y era todo de adentro para afuera
carámbano que ardía en la nevera.

Fui raíz cúbica y no me resolví.
Cuadratura del círculo imposible.
Ecuación despejada y ajumada
regla de tres yo solo con dos pies.

Quise ser y no fui Rimbaudelaire,
como era natural señor del nublo,
y divagué perdido en el infierno
del poema un invierno crudo y cruel.

Fui sin querer el mazo de un judío
y fui a machamartillo un clavo empero.
Últimamente he sido Sida ciego
y el clerimán de un clérigo francés.

De consuno blasfemia y oración.
Seráfico y protervo cada vida,
el bien y el mal están sin ton ni son
toreando mi suerte al alimón.

No me alarma mi karma sin embargo.
Ahora me duermo con mi almohada eterna
para que entre mi padre con su esperma
y me enseñe de nuevo el mundo amargo.

             -- José Fernández de la Sota --




lunes, 11 de septiembre de 2017

JORNADAS DE POESÍA VASCA BBK IX EDICIÓN

















En la web de la Sala de Cultura BBK de Bilbao aparece este texto como presentación de las IX Jornadas de Poesía Vasca:

La Semana de Poesía Vasca BBK cumple este año su novena edición y lo hace celebrando el 40 aniversario de la Banda Pott, el grupo literario que reunió a poetas, músicos y escritores. La influencia de Pott en la literatura vasca ha sido decisiva, tanto en los temas como en el tratamiento del lenguaje.


El servicio KULTURKLIC de información y difusión cultural de  la web del Gobierno Vasco reproduce la
PROGRAMACIÓN:

18 de septiembre:

Mares prohibidos. Recital de poemas de Joseba Sarrionandia, Bernardo Atxaga y Jon Juaristi a cargo del Grupo Galatea (Ana Guadalupe Fernández y José Luis Sancho).


19 de septiembre:

Alrededores de Pott. Bernardo Atxaga. Conferencia-recital en la que Bernardo Atxaga desvelará algunas de las claves menos conocidas de Pott.

20 de septiembre: 

Versos cruzados. Karmelo Iribarren y Felipe Juaristi.

21 de septiembre:

Presentación del disco Reflejos de Andalucía. La poesía de Beñat Arginzoniz y el cante de Juanjo Navas


22 de septiembre:

"Cuatro poetas vascas".  Miren Agur Meabe, Itziar Mínguez, María Maizkurrena y Blanca Sarasua.

sábado, 20 de mayo de 2017

Julian Borao: Días pares e impares














El Fouar

La soledad se baña en la piscina
sola y transparente
en medio de la nada. La luz se va a lo alto
cuando tan solo un viento sigiloso
merodea en las dunas del oasis.
Una insólita queja se repite insistente
dando ritmo a una calma
que descansa en su hastío cotidiano.
Casi es blanca la tarde cuando se va despacio
bajo un cielo lechoso y azulado.
Se mastica la arena, se seca la mirada.
Hasta aquí hemos llegado,
cansados y admirados,
a contemplar exhaustos
el súbito silencio del desierto.


Exilio

Como quien llega a un mar que no conoce,
más allá de vestigios y de patrias,
y escucha, devastado, los suspiros – los suyos –
la realidad ahogada de su respiración,
como quien llega
a ciegas y sin guía hasta el atardecer
y abandona las huellas del camino.

Como quien nada sabe y se detiene
en medio de otra tierra para olvidar
aquello que dejó, las voces, las palabras,
las promesas, las horas,
y escucha,
solo, en la persistencia de vivir,
la agonía de un tiempo
que no le pertenece.


lunes, 15 de mayo de 2017

Julian Borao
















Julián Borao García (Bilbao, 1955) es Licenciado en Filosofía y Letras por la Universidad de Deusto (1977, Bilbao) y ha ejercido la docencia desde 1979 en diferentes etapas educativas, Secundaria, Adultos y Primaria, impartiendo Lengua y Literatura, Lengua Francesa y Geografía e Historia. Ha trabajado 18 años en plazas educativas del MEC en el Exterior (París, Ferney-Voltaire y Hendaya).
Escribe poesía desde la adolescencia y ha colaborado con sus poemas en revistas como Kantil (San Sebastián), Zurgai (Bilbao), Ámbito (Málaga) o Alkaid (Valladolid). En 2006 empezó a participar en foros poéticos en internet lo cual le hizo comenzar a compartir su poesía de una forma más abierta. Desde entonces, ha participado en diferentes antologías poéticas: Universos Diversos (Ed. Alaire, 2009), Las noches de LUPI en Portugalete (LUPI, 2012), Animales entre animales (Ed. Raspabook, 2014), Encuentros del mediterráneo (Playa de Ákaba, 2015), Poesía contra la represión (Raspabook, 2016) y Voces del Extremo (2017), entre otras. Ha  coordinado, seleccionado, corregido y prologado la antología Las noches de LUPI en Bilbao (LUPI, 2014). También ha prologado la novela Hijos del amanecer (Ed. Hades, 2011) de Asier Triguero y los poemarios 36 olas…, con resaca de Gonzalo Otamendi (Ed. Turandot, 2013), Déjame entrar de Monika Nude (Ed. Amargord, 2015) y 63 poemas…, a ciegas de Gonzalo Otamendi (Ed. Literarte, 2016). Por otro lado, ha editado un cuento infantil en la antología Juntos por un sueño (Ed. Tierra de nubes, 2015).
En la temporada 2009-2010 presentó un espacio de poesía en el programa de radio Popular, El club de los sentidos.
En junio de 2010, junto con el poeta Óscar Alberdi (1966-2011), creó las Noches Poèticas de Bilbao, evento poético musical que se desarrolla en bares y locales con el objetivo de difundir la poesía, presentar la obra de diferentes poetas y músicos, dar a conocer nuevos autores y desarrollar un espacio poético en los lugares donde se reúne la gente habitualmente. Las Noches Poèticas están registradas como marca mixta (nombre y logotipo) en Industria. En 2012, se creó la Asociación Artístico Cultural Noches Poéticas de la que es el actual Presidente. Noches Poéticas ha organizado en tres ocasiones encuentros de poetas de toda España en Bilbao. Al mismo tiempo, Noches Poéticas ha creado el Concurso de Poesía Noches Poéticas Bilbao cuya tercera edición se ha convocado en 2017. Se ha organizado también alguna Noche Poética fuera de Bilbao (Almería, Madrid, Soria, Vitoria, Hondarribia y Barakaldo). Coordina y corrige la Colección Noches Poéticas, editada por LUPI, que hasta el momento lleva editados cuatro títulos.
Colabora habitualmente en eventos poéticos y en presentaciones literarias. Ha organizado mensualmente, junto con los poetas Gonzalo Otamendi y Julio González Alonso, la velada denominada la Cámara Poética, en la librería Cámara de Bilbao. Ha participado en los encuentros poéticos Agosto Clandestino, Encuentros de las letras y las Artes del Mediterráneo, Edita Nómada, Voces del Extremo y Ártemis, entre otros. 
Ha publicado en solitario Cuestión de suerte (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2015), prologado por Katy Parra, Días pares e impares (LUPI, Sestao, 2016), prologado por el poeta y cantautor Marwan y Todo pasa por algo (Ediciones Vitruvio, Madrid, 2017), prologado por el poeta José Elgarresta.





NUESTRO DOMINIO


Quizás los animales sean el solo origen
que implique a lo terrestre
mas no podamos verlo,
quizás sea su equilibrio lo que desequilibre
la humanamente humana disciplina,
quizás bestias y plantas se dejen dominar
para lograr mostrarnos que somos los intrusos
en la naturaleza cósmica del aire.

Tal vez esta insistencia de exterminio,
este dolor terrible que infligimos
a nuestros prescindibles compañeros
sea solo una prueba de nuestra incompetencia,
de nuestra irracional oscuridad pensante
que quiere comprender y no comprende
el esencial proyecto de vivir.

Quizás los animales esperen muy pacientes
volver a su silencio, volver a su latido libertario,
que llegue ese momento de ritmos asumidos
por un mundo apartado de nosotros,
señores de la vida,
y aspiren a estar solos algún día.

Que nos duerma el letargo
de nuestra ineptitud.
Y que nuestro dominio
se extinga para siempre.


(De “Animales entre animales”, Editorial Raspabook, 2014)




GÖTEBORG (1975)

A Bilillo, compañero de un sueño.

Quedarse en el andén tímidamente
y esperar que a lo lejos parta el tren
mientras que el sol caía como a plomo
en un verano sueco inusitado.

Quedarse en la estación, en el umbral
de la Central Station solos solos
cogidos de la mano para partir
camino del tranvía.

Quedarse
quedarse en la ciudad, en los canales diarios
vagando por las calles como intrusos,
Kungsgatan, Vattugatan, Masthuggstorget,
cotidianas aceras, jardines cotidianos
de Kungsparken, arbolados jardines
que filtraban la luz entre las ramas.

Quedarse en los adioses, en los gestos,
después de las cervezas y el hachís,
acumulando días y experiencias
que nos dejaron ciegos y anhelantes.

Quedarse en melodías
de Carole King, Bob Dylan o Pink Floyd,
sonando en un casette por las mañanas
de la ventana abierta a la ciudad.

Quedarse en los amigos,
amigos rutinarios, casuales, ocurrentes,
amigos del momento compartido,
de los pisos vacíos, I’m looking for a job,
de la vieja guitarra y las canciones
del blues de medianoche de las noches azules…

Cabalgan los instantes, nos persiguen
en albas fotográficas de angustia,
inútiles, confusas, lunáticas secuencias
de la luna, palabras como aullidos
de amaneceres largos y festivos.

Cabalgan y se van con el reloj del tiempo
los corazones idos, los gozos y los días,
los oscuros minutos de unas calles distantes,
las olas apagadas de un raro Mar del Norte
amanecido,
la interminable luz de tantas horas nuevas
que alumbra la nostalgia malherida.

Como si en la memoria hubiera despedidas
más áridas y frías, más perdidas incluso
que las de aquel andén definitivo.




RUE DES BOULETS, RUE DE MONTREUIL

A Chelo


De los escasos datos
que el devenir mantiene
como una simple anécdota confusa
apenas recupero algún detalle
de aquella primavera.
Tal vez el verde oscuro de los árboles.
La espera casi inútil
junto a una carretera nacional
que hubimos de dejar
al norte de Poitiers
y la estación vacía,
o el crepúsculo lánguido
de un domingo francés
de por sí desolado
y provinciano.
Casi apenas escucho
las gotas de la lluvia cotidiana,
el discurrir del tren,
nuestras palabras
camino de un París
de gris amanecida.

De entre las pocas cosas
que me quedan
apenas ya recuerdo
ciertos días oscuros
en calles invisibles,
cierto amor inexperto,
del todo ciego
y preso de sí mismo
en la pálida luz
de un viejo apartamento parisino.
Apenas reconstruyo sensaciones
-el perfume del metro, por ejemplo-,
secuencias incompletas
de una historia pretérita y pareja
que transcurrió viajando
a nuestro lado
como una bella y torpe compañera.





AFGANISTÁN

A Ángel Petisme


No fue casualidad la que movió al viajero
a recorrer las rutas de la seda
y a atravesar sus valles, sus montañas y estepas,
caminos polvorientos y altos desfiladeros,
dormitando despierto a la intemperie
o en cuevas extraviadas
huyendo del envite de la muerte.
Son harto conocidas las razones.
Alejandro también surcó estas tierras al frente de sus tropas
resuelto a la conquista de este mundo oriental
abandonado siempre por sus dioses.

Aunque tal vez perduren
las antiguas recetas de olvidados doctores
-acaso las doctrinas del viejo Zoroastro-,
quizás en lo profundo del desierto,
en las salas ocultas de templos enterrados
como sombras disueltas por el viento
o en los altos lugares de Ghorid,
en la “terra incognita” que esconde la metrópoli,
la perdida Firozkuh de la Montaña Púrpura
que ya nadie conoce.

Y es que hoy igual que ayer,
algo han venido a hacer estos viajeros,
se nota en sus miradas.
Cuesta reconocerlo pero es cierto:
no cumplen los acuerdos,
ostentan sus costumbres,
se adueñan de las gentes
desperdigando miedo y destrucción.
La guerra y sus tormentas algo han roto,
desorientado pueblos
que han dejado su huella por todos los paisajes
de esta tierra arrasada
que un día fue llamada Yaghistán,
de esta tierra rebelde de espíritu insumiso,
de nuevo sorprendida
por el dolor sin tregua
que propagó su llanto milenario.

El enemigo es fuerte,
desprecia las heridas de los pueblos vencidos
y odia su lengua bárbara
la lengua que ha de hablarse en los infiernos”,
pensaron,
aunque en ella escribieran
para expresar su amor y sus poemas.

Nuristanís, hazaras, tayikos, turcomanos,
uzbekos o pashtunes,
todos son denostados
por fríos generales nativos o foráneos
que trazan los designios de un orden superior.

Cruel ha sido la historia
mas cierto es su decurso desgraciado.

El humo casi roza los límites del cielo,
los condenados viven mirando hacia lo alto,
las calles se desprenden de perfumes y hedores,
del odio y la metralla cotidianos.

Mas algo hay más allá,
provincias fronterizas pobladas
por idólatras de dioses ignorados,
altivos descendientes de antiguos invasores,
erosionadas ruinas,
lejanas cordilleras de insólita belleza,
caminos ancestrales de más nobles viajeros,
la paz de atardeceres sin memoria,
la neblina imposible que envuelve las llanuras
vibrando en solitario despertar.

Y no este tenso ambiente,
esta amarga mirada del soldado
que apunta con su rifle
mientras grita su miedo
en una sucia calle de Kabul
de noche ante las puertas del infierno.



SOBREVOLANDO


De repente las nubes,
su algodonado manto,
su vacío total contorsionista
cubre el bazar errante de los días.
Todo queda vencido a los contrastes
al contemplar la luz atardecida
desde otro firmamento,
como si de su blanco resplandor
la nieve
que de la tarde azul de este diciembre
nace
me cediera su blanca levedad.

De repente las nubes,
su inevitable albor sobrevolando
y yo mismo pensando
ante el cristal,
evocando y sintiendo
la brevedad de un viaje de ida y vuelta,
cuando las horas pulsan
su flexibilidad desordenada.

Y es ahora que comprendo.

Viajo a merced de un dios omnipresente
sin modelar su tránsito
ni apaciguar sus ansias,
miro accidentalmente hacia el poniente
y una inquietud celebra esa distancia
que me impone la vida poco a poco,
-cada vez más despacio-,
como si no acertara a perfilar
los límites del cielo y de la tierra.

Y en ellos me introduzco
recordando cómo es que sucedió
mientras descubro que hoy nada ha pasado.


(De “Cuestión de suerte” Ediciones Vitruvio, 2015)




Disculpen las molestias


Disculpen las molestias, de verdad,
disculpen las molestias, no es que
nos interese su opinión demasiado
pero sí nos importa mantener cortesías
que el sistema nos pide respetar
y por eso, disculpen las molestias
si cercamos la calle, si la agujereamos,
si, tal vez, obligamos a caminar distinto,
si hacemos mucho ruido, si no
les permitimos que piensen otras cosas,
si apagamos las luces, si cambiamos horarios,
incluso si se quedan sin servicios
disculpen las molestias, sí, discúlpennos.

Y si no nos disculpan, en realidad da igual,
nosotros a lo nuestro, nos importa una mierda
si estamos molestando, pero eso sí:
disculpen las molestias que les ocasionamos.



23 F

Una noche de invierno,
abrigado en la llama del sexo adolescente
rompí mi castidad entre sus piernas.
Señalamos la fecha
que durante unos años
fue el cómplice secreto
de nuestro calendario personal,
sólo en la intimidad,
un número, sin más, del mes más corto.

Luego llegó Tejero, no sé si lo hizo adrede,
tengo serias sospechas
de que tomó el Congreso para joderme el día
y la celebración.



Desatención selectiva


Esta extraña costumbre
de mirar y observar las historias
cómodamente anclados al sofá
mientras que todo pasa más allá,
a otro lado de ti, tras la pantalla.
No hay nada que nos libre
de esta rara tendencia
de contemplar sin ser protagonistas.
Esta frecuencia extraña
de ver escenas tristes de vidas inventadas
y sentir la empatía de lo que no sucede
y lo sabemos, o ésa que nos acecha
de aquello que sucede realmente
pero no nos incumbe.
Lo más sencillo es darle a otro botón
que nos lleve a un canal
en el que nada cueste asimilar,
cómodamente anclados al sofá,
que somos solamente espectadores
y que podemos apagar el mundo
con un sencillo gesto del pulgar.



Hablando


Hemos estado hablando
colgados de las horas y el ahora,
del tiempo del amor, del desamor,
del sol entre las cejas, del agua entre las piernas,
de lo que no pasó ni pasará, de los días y noches
con los párpados rotos y las manos heladas.
Hemos estado hablando solos, solos, sin más,
frente a la insensatez de este desorden
que se va apoderando del instante.
Y hemos visto a la gente soportando el invierno
bajo la luz austera de una mañana azul.
Y ha sonado la música
que ha insistido en compases de nostalgia
acomodada al fondo de una conversación.
Hemos estado hablando
tomando una cerveza y un pincho de jamón
y girando y girando igual que siempre
como inquietas peonzas de un enigma.



Olvidos


Siempre te olvidas algo, los pendientes
donde te los quitaste, un collar
que ni recordarás haber traído,
un anillo, tal vez, o dos anillos
huyendo de tus dedos fugitivos;
a menudo te olvidas el tabaco,
por la premeditada obstinación
de no querer fumar cuando estás sola,
y el mechero también sobre la mesa;
siempre te olvidas algo cuando marchas,
un cinturón que, por decorativo, no te falta,
el paraguas también, por si la lluvia,
o las bragas al fondo de las sábanas.
Te olvidas ciertas cosas que no siempre
te son imprescindibles y un rastro de tu paso
se queda entre mis cosas
como por un azar diseminadas, quizás
como pretexto para poder volver;
mas yo, que no te olvido,
hago de esos olvidos permanencia
y encuentro en los objetos que te dejas
el regalo casual de tu sonrisa.


(De “Días pares e impares”, LUPI, 2016)



MAULLIDOS FANTASMAS

A Katy Parra


Hoy he oído a los gatos deshacer sus maullidos
en los restos del agua que la noche ha dejado
en las aceras.
Chapoteos desnudos, devaneos lejanos,
sus siluetas oscuras semejaban fantasmas
divagando en las horas de las sombras.
Elegantes mendigos de la luna
que cantaban a solas en la ciudad dormida,
solitarios bandidos del silencio
que robaron los sueños a las calles y plazas
de manera fugaz.

Y he quedado despierto en su concierto
convocando lo eterno del instante,
dibujando piruetas
en el aire nocturno
que me impulsaba al suelo,
apretando los puños para caer de pie
y amanecer sin tiempo
en los rincones húmedos del tiempo.

Y he vuelto a reencarnarme.

Hoy he visto a los gatos escapar de la luz
bajo la lluvia
y he saltado con ellos
y me he vuelto felino
de una vida casual y clandestina.



LADRONES DE HORIZONTES


Recuerdo algunos días,
no puedo definirlos con mucha exactitud
mas los recuerdo ahora
mientras estoy sentado
junto al eco de los trenes que pasan
y el valor se estremece como una rama trémula en otoño.

Llegábamos despacio, improvisando a veces,
mirando a todas partes,
creyendo ser anónimos
surcando los caminos y pendientes
de lugares esquivos
fugitivos del viento y las colinas,
ocultos a la vista del aire delator que nos guiaba.

Mirábamos a ciegas
sin conocer el ritmo de las horas ni sus ocupaciones
y ascendíamos siempre,
-con determinación más con cautela-,
por árboles previstos
aunque nunca los mismos
para evitar mostrar nuestras costumbres.


Desde arriba
como una panorámica de nuevos territorios
se mostraba de pronto entre las hojas
y probábamos frutos con miedo y con fruición
bajo el frecuente sol del mediodía
o ante la luna llena de ocasiones.

No había más opciones
-aunque ni lo supiéramos-,
era nuestra misión estar allí,
evitar ser oídos y no ser capturados
por extraños guardianes del hastío,
tomar las recompensas
sorteando el peligro apresurado,
quedarnos en la altura robando el horizonte,
saber que no hay dilemas
cuando el destino empuja hacia adelante,
desafiar, al fin, la incertidumbre
de ser feliz sin plazos un instante,
cumplido el objetivo
de frecuentar la dicha de vivir.



ITÁLICA

Casi ya nada queda.
Todo el tiempo ha barrido
con su implacable furia destructora.
Casi vuelve la tierra a su primera imagen despoblada.
Si no fuera por este intento vano
de mantener la huella que nos hizo,
todo el lugar sería sólo pasto perdido
de la habitual mudanza, de su olvido;
el calor del verano la piedra abrasaría,
y la lluvia otoñal con lentitud paciente
la quebraría lenta, lentamente,
y el viento del invierno soplaría en la nada
a que su forma tiende siglo a siglo.
Tan sólo en primavera, como efímera gloria
de los ciclos que buscan su orgulloso retorno,
vestiría las galas que Venus, generosa,
desparrama en su instante por doquier
y entonces, sorprendido, alguno creería
que es la vida que vuelve disfrazada,
engañosa, y que un dedo divino
deslumbrara a la muerte
que inevitablemente arrasa la memoria.

Casi no queda nada
pero queda la ausente permanencia
de aquello que ha vivido,
la desolada evolución perversa de las cosas,
la silenciosa ruina,
la agonía.

Y es a ella a quien todo se encamina
mientras con mudo resplandor
se abre paso este sol, se enciende sin piedad
este astro nuevo
en las calzadas
que hacia ninguna parte se dirigen ahora,
quizás hacia la paz de la llanura
o hacia la rota imagen de Trajano
que aún vela la penuria
de quienes no demandan ya su protección.
Es a ti a quien imploro,
es a ti a quien pregunto, Marco Ulpio Trajano.
¿Has querido ignorar lo que has perdido?
¿Debo ahora imaginar el gesto
que se oculta tras tu rostro sin vida?

Déjame ser tu guía,
deja que este mortal te hable quedo y alerte
la frágil calidad que fracturó tus ojos y tu oído
para que la cambiante permanencia
del mundo sea cierta.
¿No notas esa brisa que es la misma de entonces?
¿No acaricia tu cuerpo la suave melodía
de este áureo mediodía en tu ciudad?
Aproxímate a mí,
sentémonos debajo de un ciprés
e imagina que estamos con dos copas de vino
junto al rumor del agua que brota de la fuente
del amplio peristilo.
Luego mira en tu torno la acción de las centurias
y hablemos de la vida.

He visto entre la luz y entre la sombra
lo que tu pueblo alzara,
me he sentado en las gradas rugosas y vacías
a contemplar la ingrata destrucción de un imperio
agotado, la arena socavada,
los muros casi extintos, la penumbra
desnuda de cada galería.

Como si fuera soplo descubierto en el aire
de la inquieta mañana
me ha parecido aún sentir el roce
de Diana cazadora, cual diosa esplendorosa,
recorriendo campiñas
en el despertar súbito del mágico estatismo
de su efigie dormida
(quizás Isis también viva en su hechizo).

Pero tú no despiertes,
permanece.
Yo también seré ausencia
que ya nadie demande,
la misma que percibo en la lejana
y tibia indiferencia
de este cálido viento que adormece las ruinas,
como si hombres y dioses
se rindiesen al sino de su breve momento embriagador.



ACASO

Acaso una palabra, acaso un nombre,
acaso torrentera desatada
que encuentro al descubierto, una mirada
buscando el enunciado que me asombre.

Acaso la canción que canta el hombre
de un tiempo inmemorial, la voz amada
que yace en la penumbra descuidada
y alude ocasional a su pronombre.

Acaso la memoria, la traición
del incunable texto y de su olvido,
lo frágil de la humana condición,
la absurda vanidad de este sentido
que envuelve la fugaz resurrección
del vívido fulgor de lo que ha sido.



TODO PASA POR ALGO

Nada es cuestión de suerte, tú mismo
has decidido que fortuna o desgracia
te acompañen alternativamente.

Todo pasa por algo, acaso por un algo
que no sabes sumado a lo que vives
día a día, tal vez por las acciones que
involuntariamente, crees, te obligaron
a hacer, tal vez por la presión de decisiones
de cuyas consecuencias no supiste
encontrar la medida, quizás por la ignorancia
de que no eres tú sólo quien actúa.
Decidir o no hacerlo también
pasan por algo, siempre hay una razón
de causa-efecto que hace
que la fortuna sea adversa o favorable.

Todo pasa por algo desde el mismo
momento en que naciste, el círculo
vital del ser y la existencia, el engranaje
que une la vida con la muerte, el eterno
retorno que fluye en la corriente
de toda la materia universal
de la que no podrás desentenderte
culpando a los demás de tu desdicha.

Si ahuyentas el camino
no podrás comprender
que está en ti mismo.




(De “Todo pasa por algo”, Ediciones Vitruvio, 2017)