sábado, 19 de octubre de 2013

Lorenzo Oliván: nota y poema





Lorenzo Oliván nació en Castro Urdiales en 1968 y estudió Filología Hispánica en Oviedo. Ha vivido en La Rioja (los veranos de sus años juveniles), en Zaragoza y en Santander. A Bilbao ha venido con frecuencia a comprar libros y también a leer sus poemas. El pasado día 16 estuvo en la Biblioteca de Bidebarrieta con Raquel Lanseros, Pablo González de Langarika y José Fernández de la Sota. “Entre los nombres ciertos de la nueva literatura española, pocos tan ciertos como el de Lorenzo Oliván”, escribió José Luis García Martín hace ya más de diez años. Desde entonces, la obra y el nombre de Lorenzo Oliván no han hecho sino asentarse para seguir dándole peso a esa afirmación.


Lorenzo Oliván ganó el Premio Luis Cernuda con Visiones y revisiones, el VI Premio Generación del 27 con el Libro de los elementos y el Premio Loewe con Puntos de Fuga. En esta dirección http://www.solienses.com/bitacora/cosmoguia-olivan.pdf
hay un documento pdf con una nota bio-bibliográfica y un poema

Tiene, claro está, su lugar en la Wikipedia, donde podemos consultar también su bibliografía http://es.wikipedia.org/wiki/Lorenzo_Oliv%C3%A1n

Y como colaborador de la revista de poesía Zurgai, tiene su sitio en la web del mismo nombre http://www.zurgai.com/colaboradores/olivan-7451.html

Ha sido uno de los autores seleccionados para participar en el último número de esta revista, una especie de antología titulada Voces de dos orillas. De todas las notas bio-bibliográficas, por tanto, es de suponer que la que aparece en la páginca 75 de este número es la más actual.

La foto y el siguiente poema también pertenen al material publicado en Zurgai


Lorenzo Oliván:

Interior


La sangre es una aurora que no soporta el día
y que alumbra tan solo entre las sombras
de la carne encerrada, en el espeso bosque
de los huesos con ramas de venas y tinieblas.

La sangre es una luz que se ciega en la luz.
Si abandona sus cauces y traspasa la piel,
se desorienta, duda, equivoca sus pasos
y, sin saber qué hacer, se va quedando quieta.

La sangre busca un norte entre lo oscuro,
en la sima en que ha hundido sus raíces
nuestro existir,
en el pozo abisal del corazón,
en esa negra grieta.