martes, 7 de mayo de 2013

La dama y el caballero por José Fernández de la Sota + Retrato de Álvaro Cunqueiro por Pablo Gallo

 

¿Dónde está la poesía en estos tiempos de crisis en los que cada sistema, incluido el sistema literario, se descompone y recompone, en los que cualquiera puede colgar en Internet algo con la etiqueta "poema" y los poemas con frecuencia están escondidos en otra parte? Por ejemplo, en un libro de ensayo. Dice la Real Academia de la lengua española en su Diccionario que ensayo es
1. m. Acción y efecto de ensayar.
2. m. Escrito en el cual un autor desarrolla sus ideas sin necesidad de mostrar el aparato erudito.
3. m. Género literario al que pertenece este tipo de escrito.

En Tiempo Muerto, José Fernández de la Sota expone sus ideas sobre la vida y sobre la literatura a través de la literatura y de la muerte; habla de algunos de sus escritores favoritos; narra pequeñas historias de finales humanos y, a veces, para contar el final de alguno de sus escritores, escribe poemas como este, que nos da un retrato de Alvaro Cunqueiro en unas pocas lineas y en unas pocas visiones. Un retrato en el que todas las referencias que podemos ir cogiendo al vuelo (nunca mejor dicho) ofrecen y esconden su información expresada con los modos de la literatura y con los delicados símbolos de una lírica hecha con lírica, con fragmentos esenciales del mundo poético y fantástico de Alvaro Cunqueiro.


La dama y el caballero

No eran las doce damas cantadas por Villon las que
llamaron al poeta gallego aquel día. Los pájaros can-
taban, así fue, Pero no eran obispos convertidos en
aves (obispos que se saltaron el ayuno y fueron castigados
de ese modo tan leve); no señor, no fue así.

En sus ultimos días en la tierra, el ángel de la guarda del
caballero Álvaro Cunqueiro, con las alas plegadas bajo el bra-
zo derecho, se despidió de la ciudad de Mondoñedo para no
molestar cuando la oscura dama, disfrazada de tórtola, llegase
a la ventana del poeta. El autor de Dona do corpo delgado escri-
bió:..¡Pase mi señora!,,.Y despidió a su alma igual que a una
paloma en una mañana de primavera o un atardecer de otoño.

JOSÉ FERNÁNDEZ DE LA SOTA: LA DAMA Y EL CABALLERO
Del libro Tiempo Muerto, Bilbao, Ediciones El Gallo de Oro, 2013