martes, 15 de enero de 2013

Rafael Fombellida, Violeta Profundo



Rafael Fombellida, Violeta profundo. Renacimiento, Sevilla, 2012. Colección Calle del Aire 110. 90 páginas.

Rafael Fombellida no es un poeta vasco, pero es de ahí al lado, de Cantabria, lo cual para nosotros es una gran diferencia pero seguramente es una diferencia ridícula comtemplada desde América y no digamos ya desde Marte. Se trata seguramente de uno de los poetas más notables del actual panorama de la poesía española. Nació en Torrelavega en 1959 y ha publicado varios libros en buenas editoriales:
Deudas de juego (Pre-Textos, 2001)
Norte magnético (DVD, 2003)
Canción oscura (Pre-Textos 2007)

También ha publicado:
Un cuaderno de Haikus
Montaña Roja (Prensas Universitarias, 2008)
Una antología poética
La propia voz (La Mirada Creadora, 2006)
Y un dietario
Isla Decepción (Pre-Textos 2010)

Ha sido codirector de la revista Ultramar y actualmente lo es de la colección de poesía de Quálea Editorial.

CRÍTICAS
Violeta profundo
en El Cultural
en ABC


Un poema del libro:


TIERRA DE NINGUNO

Oggi il mio regno
è quella terra di nessuno.
Umberto Saba

Mira esas aves grises. Pican ávidas
buscando desperdicios entre la nieve dura.
Hay un halo de esperma en las luces eléctricas
y un temblor en el tránsito añil de un día a otro.
El río no se ha helado todavía
y se alimenta con las deyecciones
de toda la ciudad. Abrázame y no llores.
Hay un nervio que no me pertenece
y tú lo estás tensando con inútil afán.
La tierra de ninguno soy yo mismo
entre dos seres muertos, dos seres que quería.
Por eso en esta hora no soy nada
y nada habré de ser cuando despierte.
Tengo la fea conciencia de las aguas del río
y avanzo como él, encajonado y pobre.
¿Qué piedad sentirías hacia un detrito así?
Es la hora más fría. (Un reguero de cieno
se mezcla con el cauce desde un alto imbornal.
Es el salto del ángel, Il tuffatore en Paestum,
la caída en el Tiempo, la flecha y su destino.
Mira esas aves grises. Pisan toda la Tierra.
Su codicia es de raza, su moral, la de todos.
¿Habrá que ser como ellas, rapaz en despoblado?
Hay un montón de estiércol que una anciana descarga
a paletadas lentas. En ruedas de tractor
cultiva su cercado de hortalizas.
Levántate conmigo, pues todo se levanta
y encuentra su lugar, incluso, entre dos muertes.
Saluda al alba. Llegan las reses al mercado.
Abre tu risa al sol que ilumina las vías.
Estoy solo contigo, la tierra es de ninguno,
de ninguno, mas bella como un puente de acero.
Hay que creer, creer, aunque no se nos crea.
Vocean el pescado. Pasa un furgón rozándonos.
Qué alegría sentir el aire en pleno rostro.