viernes, 14 de diciembre de 2012

Seis años sin Eduardo Apodaca



Eduardo Apodaca murió el 11 de noviembre de 2006. Había nacido en Bilbao en 1952. 
El pasado mes de noviembre hubiéramos debido publicar este post, teníamos intención de hacerlo, pero lo hacemos un mes después.
Entre noviembre y diciembre el año se carga de apariciones, de recuerdos, de sombras. En la sombras de los días más largos recordamos más a los que se fueron. Parece que están ahí, en los días cortos, en las noches largas, en los cielos del atardecer. Es la memoria. ¿Tiene memoria el mundo? ¿La memoria también pasa, como las nubes y los universos? Durante los meses de noviembre y diciembre, los días cortos, las noches largas, las largas horas interiores,  los espacios interiores, las celebraciones, atraen a los muertos. Están en las ventanas y en la sombra pidiendo que les dejemos entrar. Dejemos entrar a los muertos. Abramos la puerta de casa. Que pasen, que se acomoden a la luz de las velas. Charlemos con ellos. Revivamos su mundo y sus calles y sus palabras, porque ellos son parte de nosotros.

UN POEMA DE EDUARDO APODACA

REFRACTA COMO HIELO

Es ciega y es hiriente en el reflejo
el agua de los charcos. En el frío
azulino la media luna pesa
como la historia, y choca contra el agua.

La arboleda se alarga, y son sus hojas
microcópica, infinitamente raídas
por invisibles huéspedes que avivan
el deseo en los ojos.

También mi corazón,
ciego y sin historia, resbala en el fango
con oro, anocheciendo.

(Del libro “El Errático”)