domingo, 9 de mayo de 2010

JOSÉ ANTONIO BLANCO


José Antonio Blanco, (Barakaldo 1961).
Poeta breve pero intenso, ha publicado dos libros de poesía
'Dermatológicas / Y / Otros poemas' (Pamiela, 1986) y 'Thriller' (Laida, 1990). Tras recibir constantes felicitaciones por los libros que publicaban José Blanco y José Ramón Blanco decidió dejar de escribir y vivir de los éxitos ajenos (consúltese su texto antológico en la enciclopedia Auñamendi, perteneciente al libro 'Mira mi corazón preso en el ámbar de los instantes eternos', de José Blanco). Gracias a ellos ha dado recitales y conferencias por toda España y parte del extranjero lo que no le ha evitado trabajar de carpintero, oficinista, profesor, traductor, periodista y, ejem, negro. Desde hace años sólo escribe con pseudónimos.



Puede descargar una extensa antología de su obra en verso en la página web

Poetastros



NORTHUMBERLAND

QUÉ soledad
qué lagos tristes
visitarás
qué lluvias
besarán las ventanas de tus habitaciones
qué cristales helados empañará tu aliento
qué soledad
qué campiñas inmensas recorrerás
qué humedades, qué umbrías
envolverán tu piel en los amaneceres
qué mastines alados perseguirán tus huellas
qué soledad
qué atardeceres grises contemplarás
qué sombras
habitarán los huecos azules de tus sienes
qué dedos vegetales ceñirán tu cintura
qué soledad
qué paisajes de luna transitarás


ESCUALOS

TRANSITA la ciudad como un escualo
Insiste en el lugar del alimento,
Busca raras especies animales.
Urde trampas inútiles, persigue
Rastros indefinibles, hoza flores
Ocultas en jardines invisibles.
Nadie buscó jamás con tanto ahínco.

Blancas horas de insomnio le han dejado
Leves huellas azules en los ojos,
Ángeles tristes pueblan sus pupilas.
No sabe que su mente va minando
Cuantos sueños le impone el corazón.
Otros en su lugar desistirían.

Tan sólo encuentra tiburones blancos.


LA MISMA HISTORIA

HAN pasado las horas y las nubes.
En su cerebro flotan todavía
vestigios del alcohol y de la noche.
La resaca, como un tiburón blanco,
desgarra a dentelladas la memoria.

Paseo de borrachos, y la luz
surgiendo en los cristales del Bancaya
como si el sol brotara entre sus muros.
Paseo de borrachos. Y palabras
que hablaron del amor, también del tiempo.
¿Qué quedará después sino el recuerdo
de los besos, la nuca, los abrazos,
un fragor de autobuses, una monja,
el agridulce trance del adiós?
Ya presiente la angustia aunque se calla.

Otra noche vendrá y será distinta
la forma de escribir la misma historia.
Miserable ternura. ¡Cago en Dios!


NO ES NADA

I
HE pasado la noche
escupiendo los dientes
sudando sangre alcohol
derramando los ojos
mira hermana mi boca
sabe a frutos podridos
presiento que mañana
vomitaré cristales

I I
NOCHE mortal es ésta
reptan tus manos frías
por mi vientre aterido
he vuelto a sentir asco
mirándome al espejo
la luz sucia del alba
me libera del odio


BALADA DE AMOR PERDIDO

ELLA me daba todo
me daba to de viernes a domingo
y de lunes a viernes
do
y casi casi
to y do las noches de los sábados
aunque a las tres sonaban las campanas
sin-to sin-do sin-to
yo me quedaba
y ella se iba casi sin quererlo
y aumentaba la noche

yo acababa
maldiciendo cagándome en la Iglesia
mordiéndome las garras
lamentando mi suerte
porque yo
era muy egoísta
pensaba solamente en el mimismo
y no le daba nada
y ella
nadaba y nadaba a estilo mariposa
o a estilo libre
siempre
dejándose mecer entre las olas

y así ocurrió lo juro
que ella llegó a la orilla de una playa
cansada de nadar
y yo no estaba
aunque tampoco me buscaba a mí
fue así
en la orilla del mar
que todo y nada se acabó de pronto
de domingo a domingo
de año a año
y las campanas siguen despertándome
sin-to sin-do sin-to
como si no
estuviese ya sordo de do
ciego de to
muer-
to


ALBA

AMANECE
la luz del alba es blanca y sucia
hasta que estalla el sol

sobre mi vientre helado
dejas reptar tu lengua
y yo acerco mis dedos a tu nuca
y te aparto estirándote del pelo

gritas
como si hubieras esperado un gesto diferente

el tren
chilla en las vías

entre las chimeneas inmensas de las fábricas
el sol
se eleva matemático


SECRET LOVE
O LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
APLICADAS A LAS VIEJAS NECESIDADES


NO me llames, amor, sabes que esperan
cualquier señal, amor, que nos hagamos
para caer, amor, sobre nosotros.
Utiliza, mi amor, técnicas nuevas:
aros, amor, con humo de pitillos;
flores, amor, dejadas sobre el césped;
versos, amor, en la sección de anuncios.
Amor, si nos vigilan, que trabajen.
Deja miguitas en el suelo, amor;
que me ladre de amor, mi amor, tu perro;
mándame, amor, palomas mensajeras.
Oh, mi amor, utiliza los ardides
que tanto tiempo, amor, costó enseñarte.
Pero si encuentras el momento, amor,
cántame, amor, tu amor por zapatófono.


LOBO

OTRA vez es de noche cariño y en la esquina
de tu calle buscando me ha encontrado la luna
y he corrido a esconderme cerca de tu ventana
para verte mirando sola el televisor
Qué bonita vestida solamente con bragas
y camisita blanca masticando maíz
mientras yo pobre perro olfateo tu rastro
y siento que me crecen los colmillos y el rabo
y se me eriza el vello y me apetece aullar
¡auuú, auuú, auuú! como un lobo emperrado
perra mía contigo carnecita caliente
que te voy a enseñar ven con el lobo bueno
los colmillos las uñas mira como me crecen...
que te como gatita que te como ñam ñam


SIN SEÑALES DE TI

SIN señales de ti. Te has ido y no
sé si vas a volver. Las horas pasan
como asteroides lentos por mis ojos.
Quizá tu nave esté llegando a Andrómeda
o atravieses las cumbres de Nevada
montada en un caballo color fuego.
Sin señales de ti. Sobre la silla
el teléfono enferma y una nube
de minutos me ataca y no estás tú.
El cielo está más gris la tele chilla
y se incendia de amor mi frigorífico.
Cacerolas, cuchillos, sacacorchos,
gritan tu nombre y tú te desintegras
en el agua sin luz de la bañera
gris helada letal donde me ahogo.


BLUES

GARRAS negras revienten mis ojos infectados
cuando palpe su cuerpo desnudo y complacido.
Resulto abominable fingiendo que la quiero.
Nunca más el amor volverá a ser hermoso.





SIESTA

TE ha atrapado un sopor de duermevela
sobre la verde hierba y una fina
luz resbala en las plantas e ilumina
entre tus muslos un blancor de tela.

Tienes calor. Tus piernas de canela
abres y el dulce pliegue se adivina
bajo la blanca tela. Mi retina
se vuelve puro fuego. Con cautela

me acerco a ti. Respiras agitada
y abres las piernas más. Mis dedos pasan
bajo el suave tejido y acarician

el delicado surco. Gimes. Nada
quiebra el dulce momento. Se retrasan
mis dedos en tu herida y, suave, inician

la tierna entrada en el caliente hueco.
Jadeas y ardes. Vibra el aire seco
y estalla sobre el campo una tormenta.