sábado, 7 de noviembre de 2009

kARMELO C. IRRIBARREN



Karmelo C. Iribarren nació en San Sebastián (Donos-
tia) en 1959
.
En 1993, El Ateneo Obrero de Gijón editó la plaquette Bares y noche
s.
Desde entonces, Karmelo Iribarren ha publicado los libros de poesía La condición urbana (1995), Serie B (1998), Desde el fondo de la barra (1999) y Ola de frío (2007 y 2009), todos en la editorial Renacimiento. Su poesía completa se ha reunido en Seguro que esta historia te suena (Renacimiento, Sevilla, 2005), donde también se incluía el volumen inédito La frontera y otros poemas, y se han editado dos antologías de su obra con el título de La ciudad (2002 y 2008), así como una selección de sus poemas traducidos al euskera, Gainontzekoa, kontuak dira (Lo demás son historias, 2000), y otra destinada al público juvenil, El tamaño de los sueños (2006).

Atravesando la noche es su nuevo libro de poemas.

En el Prólogo a La ciudad (colección Antologías de la editorial Renacimiento), Joaquín Juan Penalva escribe que supo de Karmelo Iribarren en 2003 por un poema que encontró en otra antología, Viento de Cine. El cine en la poesía españóla de expresión castellana (1900-1999). "Pronto llegó más información" dice Penalva, "Karmelo era un poeta donostiarra nacido en 1959 que no procedía, ni mucho menos, del ámbito académico, sino de una vida laboral propia de un personaje de novela negra --había sido vendedor, albañil, encuestador...--, aunque al final había recalado en el fondo de una barra, lo que explica que la noche, los bares y, en general, la ciudad sean sus motivos más recurrentes."

A Karmelo se le ha encuadrado en el "realismo sucio poético" al lado de su amigo Roger Wolfe, pero Luis Antonio de Villena le ha dado un nuevo giro a la cuestión, acuñando, para referirse a la obra del donostiarra, otra calificación, la de "realismo limpio". También la ha llamado poesía "minimalista" debido a que la serenidad y sobriedad crecientes de esta obra van aumentando la distancia con relación a la primera etiqueta, con la cual, sin embargo, tiene una indudable relación.


ENLACES

Wikipedia

Cátedra Miguel Delibes


Juan Miguel López Merino: Aproximación a la obra de Karmelo C. Iribarren

Una reseña de Atravesando la noche en El Cultural

Luis Antonio de Villena recomienda Atravesando la noche en El ojo crítico (RNE)
(minuto 18:30)



POEMAS



LAS MUJERES

No sé qué tienen, además
de lo que tienen,
pero sin duda es mágico.
Capaces,
con un mínimo gesto,
de hacerte desear
no haber nacido nunca
en un instante
y que al siguiente
te arrojes a sus pies, pasan
siempre de largo.
Sus miradas
desarman.
Sus caricias
te pueden reducir
a un pobre imbécil.

Son como el alumbrado de la vida.

Las mujeres. Lo máximo.

de
Serie B, 1998



LAS RESACAS

Las primeras tienen
su cosa, es cierto.
Otra vez con el trago en la mano,
uno se siente a gusto de sentirse tan mal,
de tener ese cuerpo,
de ser al fin el blanco
de miradas y risas
(comentarios jocosos, vacilones),
ya sabes, de sufrir
como un hombre.

Luego vienen las otras,
las de siempre,
las clásicas,
sin el encanto de la novedad,
las que uno ya conoce
en su justa medida,
aburridas y tercas,
pegajosas,
las que apenas sorprenden,
las que una mañana te avisan
que ojo al parche,
pero tú ni te enteras.

Las últimas resacas,
las auténticas,
las de verdad,
las que ni risas ni miradas que valgan,
las del vómito
encima,
las del asco y las lágrimas,
las del miedo
a vivir y a morir
de repente,
las de la más absoluta soledad,

esas, amigo mío, mejor
que no las tengas que pasar.

de Serie B, 1998



SE ACABÓ EL CUENTO

Se acabó el cuento,
amigo: esto es la vida.
Todos los grandes sueños
con los que hasta ahora
te has entretenido, puedes
dejarlos a la entrada.
Aquí no sirven de nada.

de Desde el fondo de la barra, 1999



NO HAY MÁS

Al principio
quieres cambiar
el mundo,
y al final
te conformas
con dejar el tabaco.

No hay más:

así de cómico
y así de trágico.

de Desde el fondo de la barra, 1999



LA FELICIDAD

Te sientas en una terraza
a tomar algo.
A pocos metros de ti,
niños y niñas patinan, saltan
a la comba, se pelean...
Enciendes un cigarro, fumas
plácidamente.
Al fin llega la cerveza:
en su punto,
espumeante, fresca.

Cierras los ojos
y “esto es la felicidad”, te dices.

Luego los abres
y ves a ese pobre viejo
hurgando en las papeleras.

de Desde el fondo de la barra, 1999



LOS PARAGUAS, LOS TAXIS

Para Xabier Etxart


Acabo de tirarlo,

35 minutos bajo la tormenta
-esperando un maldito
taxi-
han podido con él.

Pero cómo se ha portado.

Ésa es la diferencia:
los taxis son como ciertos amigos,
nunca están cuando más los necesitas.

Los paraguas, en cambio, mueren por ti.

de La frontera y oros poemas, 2005



TRÁGAME TIERRA

El semáforo cambia a ámbar,
no me va a dar tiempo
a pasarlo,
acelero,
pero es inútil:
rojo.

Freno,
y me entretengo mirando
a una deliciosa pelirroja
que empieza a cruzar
la calle,
y que me mira
a su vez,
que no me quita ojo,

y que resulta ser
-trágame tierra-
una amiga de mi hija.

de La frontera y otros poemas, 2005




POBRES DIABLOS

Para Harkaitz Cano



Aunque nos cueste admitirlo
cómo nos alegra
comprobar
que aquel viejo colega
-al que no habíamos visto-
desde vete a saber cuándo-
tampoco ha llegado
a ningún sitio,

que en el fondo no es más
que un pobre diablo,
como nosotros,

y que el cabrón de él
se alegra de lo mismo.

de La frontera y otros poemas, 2005



LOS SUEÑOS

Lo fueron todo
y ya los ves
ahora,

abatidos por los días
iguales,

como pasquines en los charcos.

Vivir
se reduce
a esquivarlos.

de La frontera y otros poemas, 2005



LA FOTO DE RAYMOND CHANDLER

Levanto la vista y lo veo sobre la balda,
con su pipa y su sonrisa de borracho.
Para mí que se acaba de meter un lingotazo
entre pecho y espalda
y que le está subiendo ahora mismo.
En sus ojos ese brillo acerado
del que sabe que estás pasándolas putas
porque también se ha visto ahí.
Es decir, aquí, frente
a este maldito folio en blanco
al que no sé muy bien qué contar.
Las ideas son veneno, dijiste,
cuanto más razonas, menos creas.
Cuánta verdad, amigo Chandler, cuánta verdad.
A veces lo mejor es soltar lastre,
dejar toda tu impotencia en el papel.
¿Que te pone verde algún crítico?
El tiempo le pondrá amarillo a él.

de Ola de frío, 2007



EL PODER

Sabiduría,
experiencia,
madurez:

hojas
muertas
de otoño.

Una mujer
con tacones
por la acera,

y lo dejarías
todo.

de Ola de frío, 2007



EL AMOR

Como el viento que encuentra
una rendija
y se cuela en la habitación
y lo desordena todo
libros
facturas
poemas
así llega
en la vida
el amor.

Nada es igual a partir de entonces,
ese caos
es la felicidad.

Pero un día habrá que recoger.

Suerte si no te toca a ti.

de Ola de frío, 2007



SÓLO ES EL TIEMPO


Para Raymond Carver


No sucede nada, no temas.
Sólo es el tiempo.
Nos ha pasado
como una exhalación
y hemos tenido que arrimarnos un poco
al arcén. Pero
ya contábamos con eso.
Mira, la noche (allí enfrente,
esperando) aún está lejos.
Ven,
salgamos fuera.
Todavía
nos queda mucho
atardecer.

de Ola de frío, 2007



PURA VIDA

Con la melena
al viento,
ondeando,
y esa mezcla de recato y brío,
la cajera
del supermercado
cruza el parque
en bicicleta
hacia la playa,
y me adelanta
y es... no sé...
cómo decirlo...

todo lo contrario
a que te adelante
una funeraria.

de Atravesando la noche, 2009



LOS HOMBRES PRÁCTICOS

Dan su medida exacta
en los parkings de las grandes superficies,
sobre todo los sábados.

Son esos
que hacen una compra enorme,
para toda la semana,
y llenan el depósito a tope,
y se incorporan luego a la autopista
tan tranquilos, silbando...

El dilema sobre si sus vidas
carecen de sentido o no,
no parece preocuparles demasiado;

es más, viendo cómo te miran al pasar,
se diría incluso que prefieren dejarlo
para esos tipos tristes y solitarios como tú.


de
Atravesando la noche, 2009



OTOÑO

Cae la noche
en la plaza:
los niños
dicen que se quedan,
las madres
que de eso nada...
Se encienden
las primeras cocinas:
los edificios
parecen
crucigramas.

de
Atravesando la noche, 2009



AL CAER EL SOL

Nunca lo he visto antes,
pero conozco
a ese hombre.
(Si me acercase,
distinguiría en sus ojos
ese brillo gastado,
como sin vida,
que tanto me recuerda, por cierto,
a los oficinistas
de mi infancia).
Pronto
se llevará la cerveza a los labios,
le dará un sorbo,
y volverá a dejarla
suavemente sobre la barra.
Sin prisa. No la hay. No le hace falta.
Nada nuevo va a ocurrir
y lo sabe. Se encuentra
más allá de la esperanza,
en su perpetuo
atardecer.

Conozco a ese hombre, sí,
y me da miedo.

A veces, de madrugada,
poco antes de acostarme, me mira
desde el espejo.

de Atravesando la noche, 2009



LUCES EN LA MADRUGADA

Se acaba de encender
una ventana
en el edificio de enfrente.

Ha sido como un breve fogonazo,
como un pequeño flash.

Un niño de meses
–piensas–,
o la próstata de un viejo,
o algún insomne aburrido como tú,
o alguien que llega demasiado alegre...
Por último
se abre paso
la llamada de teléfono, esa
que parte siempre la madrugada
en dos,
y a veces la vida también.

de Atravesando la noche, 2009



PLAZA DEL BUEN PASTOR, OCTUBRE


Para Ramón Eder


El aire
–hasta hace unos minutos
transparente–
ahora se ha vuelto gris;
lo que queda de la tarde languidece
sobre la fachada del edificio
de correos.
Y luego, nada,
lo de siempre:
pasa un cura
diligente, una señora
con un perro, otra
con su marido...
Se levanta
un poco de viento...

de
Atravesando la noche, 2009



A VECES, CUANDO ME LAS CRUZO

Para Luis Alberto de Cuenca

No siempre,
pero a veces sí me lo pregunto,
cuando me las cruzo
por ahí:
si lo consiguieron,
si son medianamente felices,
y, sobre todo,
si cuando me ven
no vuelven
–aunque sólo sea unos segundos–
a aquella encrucijada

y piensan
que quizás se equivocaron
de dirección.

de
Atravesando la noche, 2009