viernes, 25 de marzo de 2016

BLAS DE OTERO: BIOTZ-BEGIETAN

Ahora
voy a contar la historia de mi vida
en un abecedario ceniciento.
El país de los ricos rodeando mi cintura

y todo lo demás. Escribo y callo.
Yo nací de repente, no recuerdo
si era sol o era lluvia o era jueves.
Manos de lana me enredaron, madre.

Madeja arrebatada de tus brazos
blancos, hoy me contemplo como un ciego,
oigo tus pasos en la niebla, vienen
a enhebrarme la vida destrozada.

Aquellos hombres me abrasaron, hablo
del hielo aquel de luto atormentado,
la derrota del niño y su caligrafía
triste, trémula flor desfigurada.

Madre, no me mandes más a coger miedo
y frío ante un pupitre con estampas.
Tú enciendes la verdad como una lágrima,
dame la mano, guárdame
en tu armario de luna y de manteles.

Esto es Madrid, me han dicho unas mujeres
arrodilladas en sus delantales,
este es el sitio
donde enterraron un gran ramo verde
y donde está mi sangre reclinada.

Días de hambre, escándalos de hambre,
misteriosas sandalias
aliándose a las sombras del romero
y el laurel asesino. Escribo y callo.

Aquí junté la letra a la palabra,
la palabra al papel.
                               Y esto es París,
me dijeron los ángeles, la gente
lo repetía, esto es París. Peut-être,
allí sufrí las iras del espíritu

y tomé ejemplo de la torre Eiffel.

Esta es la historia de mi vida,
dije, y tampoco era. Escribo y callo.

–BLAS DE OTERO–

martes, 22 de marzo de 2016

HISTORIA (CASI) DE MI VIDA: Centenario de Blas de Otero y Día Mundial de la Poesía

Texto alterntivo





Historia (casi) de mi vida

El 21 de marzo, día mundial de la poesía, se celebró en Bilbao (este año 2016 en que se han cumplido 100 años del nacimiento de Blas de Otero) con un espectáculo teatral ideado y dirigido por Ramón Barea
con el asesoramiento de José Fernández de la Sota

La obra teatral está basada en el libro Historia (casi) de mi vida, en el que Blas de Otero nos lleva por una serie de capítulos fundamentales de su historia personal. El espectáculo se ha hecho con los actores Felipe Loza, José Luis Esteban, Mikel Losada e Irene Bau. La música y la escenografía son del dibujante, músico y crítico de jazz, Naiel Ibarrola.

Se escenificó esta obra (por primera vez) en el auditorio del centro cultural Azkuna (Alhóndiga) a las ocho de la tarde, con la presencia, entre el público, de Sabina de la Cruz.


Aquí reproducimos un texto de Blas que es en sí mismo una pequeña historia (casi) de su vida





COMO HICE YO


Me mandaron al colegio, primero al de María de Maeztu y luego a los jesuitas.
Mademoiselle Isabel me desató la lengua, y poco más.
Después vine a Madrid y estudié en la calle de Atocha con jarroncito de porcelana como todo el mundo sabe.
Luego volví a Bilbao y me pasaba el día estudiando Derecho Romano y después Derecho Mercantil.
Y entretanto iba leyendo y leyendo, y seguía leyendo por mi cuenta, y me quedaba leyendo.
Se puede decir que estoy al día.
Ha llegado pues el momento de interrogarme acerca de algunos hechos que desconozco, de algunos aspectos que permanecen más o menos impenetrables.
He ido al cine y he salido con la sensación momentánea de haber vislumbrado algo distinto.
He viajado mucho, he oído conversar en ruso, en francés, en chino, en euskera, en sueco y en leonés.
Me he adentrado por la física moderna y he llegado a la conclusión de que Einstein es un buen chico.
He desayunado.
He hecho el amor de diversas maneras, y el desamor con absoluta monotonía.
Ahora pregunto.
Cuándo veré a Latinoamérica al lado de Cuba, a todo lo largo del malecón.
Cuándo se levantarán nuevas barricadas en el barrio Latino y surgirá el Saint Antoin del silgo XX.
Cuándo cataplasmas.
Quién me habla por la noche, quién derrama la luz sobre los campos, quién compra.
Diversos enigmas se siguen ofreciendo a la inquietud del hombre, así que aquí mismo fecho y firmo y el que venga detrás que siga adelante como hice yo.





domingo, 20 de marzo de 2016

BAJO EL LIGERO PESO DE LA NIEVE: El último libro de Pablo González de Langarika


Bajo el ligero peso de la nieve
el corazón trasciende su tamaño:
espina que en la rosa brinda el daño
no estimará en la mano el roce aleve.

Bajo el ligero peso de la nieve
la plenitud del sol abre el escaño
en que la soledad –libre de engaño–
te ha de mostrar lo eterno de lo breve.

Bajo el ligero peso de la nieve
un verso asoma en luz y en su medida,
cercado por el frío, avanza, avanza

pendiente de la corza que se mueve
a pesar de la helada y la temida
fraternidad desnuda de esperanza.

  –Pablo González de Langarika–



Pablo González de Langarika y José Fernández
 de la Sota durante un viaje a Córcega en 2007



sábado, 19 de marzo de 2016

HA MUERTO PABLO GONZÁLEZ DE LANGARIKA


Pablo González de Langarika en Córcega en 2007
La noche del 17 de marzo de 2016 murió en Bilbao Pablo González de Langarika, que había venido al mundo en esta misma villa un 9 de febrero de 1947. Pudo haber vivido más tiempo, pero vivó mucho en el trabajo, la familia, la amistad y la poesía (es decir, el curro, sus dificultades y su compañerismo, los hijos y los nietos, los camaradas de versos, de duelos y de celebraciones). Tardes en el Iruña, La Granja o La Concordia, noches en el Casco Viejo, conversaciones, cenas, viajes, encuentros... Al hombre sociable y cordial que era Pablo la poesía le sirvió para salir más al mundo, para ampliar su vida, su experiencia, su conocimiento de la humanidad. A finales de los años 70, en una época inquieta marcada por las preocupaciones sociales y el cambio político, Pablo era un joven trabajador industrial con inquietudes culturales y políticas que participó en la fundación del colectivo Poetas por su Pueblo, del que nacería la revista Zurgai. Durante más de treinta años sostuvo con su trabajo y su empeño la publicación. En los últimos tiempos estaba más volcado en su propia obra, pero cuando le llegó la muerte trabajaba en un número de Zurgai dedicado a la poesía joven. Tenía una oficina cerca de casa a la que podía desplazarse a pesar de sus problemas de movilidad, una oficina con el archivo de la revista, un ordenador y un teléfono, a donde iba cada día después de jubilarse de su trabajo en la industria. Colaboraba también con Bidebarrieta Kulturgunea en la organización de actividades en la Biblioteca de Bidebarrieta y coordinaba las Jornadas poéticas de la sala BBK. Cuando todavía no existía la Semana de la Poesía de Bilbao, festival literario auspiciado por el Ayuntamiento de Bilbao, era la revista Zurgai la que nos traía figuras de la talla de Antonio Gamoneda, con el que Pablo llegó a tener una gran amistad, o José Manuel Caballero Bonald, al que dedicó un monográfico en 2007. Publicó poemas y traducciones al castellano de Bitoriano Gandiaga,  Luigi Anselmi, Bernardo Atxaga o Itxaro Borda para que los pudiéramos leer quienes no dominamos el euskera. En la historia oficial de Zurgai se distiguen dos periodos: el primigenio que llega hasta 1989 bajo el espíritu del activismo y del grupo Poetas por su pueblo (las figuras más destacadas del grupo en ese tiempo son Gontzal Diez y Amalia Iglesias), y el que empieza en ese año, cuando la revista entra en crisis y Pablo asume la dirección, consiguiendo el patrocinio de la Diputación Foral de Bizkaia y el asesoramiento experto de Juan José Lanz Rivera, quien le ayudará a coordinar importantes números monográficos. Otro de sus grandes colaboradores y amigos ha sido José Fernández de la Sota, quien afirma que "nadie ha hecho más por la poesía, no sólo en Bilbao, sino en el País Vasco, que Pablo González de Langarika". El último libro de poemas de Pablo, editado en Bilbao por El gallo de oro, fue presentado en la sala de Bidebarrieta en 28 de enero de 2016 por José Fernández de la Sota. En una entrada aparte de este blog dedicada al libro adjuntamos el texto de presentación.

miércoles, 16 de marzo de 2016

Homenaje a Blas de Otero EN SU CENTENARIO Revista de prensa



Estatua de Blas de Otero en la calle Egaña en Bilbao
Blas de Otero es un poeta universal que fue (que es) de Bilbao, nuestro y de todos. Lo mismo que otros poetas de su talla, convirtió el mapa de su vida en un mapa de lo humano, donde los nombres de los lugares coincidían con las etapas de su biografía dispersa por el mundo pero también con los paisajes emocionales de la vida íntima y de la historia. En su obra la ciudad era Madrid, París, La Habana... Pero sobre todo Bilbao. 
Entre los poderes de metamorfosis del arte literario, basados en redes muy anteriores a las redes de fibra óptica, se cuentan los ensanchamientos y las reducciones que trazan una y otra vez el camino de vuelta entre la realidad y la ficción, lo concreto y lo simbólico, lo colectivo y lo individual (esto último más generalmente humano aún que lo social en su sustrato psicológico-biológico). La transformación de lo concreto y local en universal y simbólico a través del arte es especialmente notable en poetas como Blas de Otero, que creó un territorio al que puso su nombre, un personaje poético que era él mismo y una voz poética que tenía su nombre y apellidos. Con los materiales de su vida hizo su obra. Es lo que suelen hacer los poetas, pero es verdad que de unos autores a otros los materiales varían mucho en cantidad y en calidad, en concreción y en relevancia, aunque esta última casi siempre viene dada por la forma, la forma poética.  Blas de Otero nos dejó, bajo el rótulo de su nombre y los pasos fundamentales de la experiencia individual, el registro poético de su tiempo, una cuña en los anillos de la madera viva de las generaciones.
Blas de Otero es, como se ha encargado de recalcar José Fernández de la Sota, uno de los grandes poetas de la literatura escrita en español. Era un poeta vasco que escribía "en castellano". Era un poeta de Bilbao que escribía para el mundo hispánico, para la humanidad, para el ser humano.
Por eso el Ayuntamiento de Bilbao ha conmemorado el centenario de su nacimiento y lo ha celebrado con diversos actos que la prensa se ha encargado de describir y recoger, junto con información (más o menos acertada) y valoraciones (más o menos fundamentada) sobre el poeta, su obra y su significado.
Uno de los errores que se cometen en la prensa más frecuentemente es reducir a Blas de Otero a una sola de sus facetas: la de poeta social, por ejemplo. (Sí, es muy importante esa faceta, pero la obra de Blas no se reduce a una faceta, salvo que esto de "social" lo veamos en el sentido más amplio posible. Y ya sabemos que no suele ser el caso). El pecado de reducir un personaje a su estereotipo suele  deberse a características propias del género o los géneros periodísticos:  la falta de espacio o la necesidad de elegir rápidamente un rasgo que poner en plrimer plano.. Otros errores tienen más que ver con la prensa de nuestros días: la falta de especialización, el desprecio de la cultura y de la especialización cultural, la rapidez vertiginosa de los plazos, la ruptura de la cadena de transmisión de conocimiento mediante el contacto entre generaciones, que no puede ser suplida por el aprendizaje académico (pensemos en todos los planes de jubilaciones anticipadas que se han llevado adelante en la prensa mientras por otro lado se presiona a la población para que extienda su vida laboral, culpabilizando al trabajador en un contexto en el que trabajar es con frecuencia imposible).  No hay nada como enviar a un becario educado en el sensacionalismo y el amarillismo  a hacer un reportaje sobre un poeta como Blas de Otero para conseguir una ensalada de despropósitos, vacíos flagrantes, patinazos e interpretaciones incorrectas. 
No es el caso de ninguna de las noticias que enlazamos aqui, buenos trabajos periodísticos, correctos y fieles a hechos y declaraciones. Llama la atención que en uno de ellos, por lo demás excelente, se utiliza "rapsoda" como sinónimo de "poeta". Esto nos señala el carácter marginal de la poesía en nuestra sociedad y en los medios de comunicación de nuestro tiempo.



Celebración del centenario del nacimiento de Blas de Otero

La noticia en la prensa


ABC    Blas de Otero: en el centenario de uno de los mayores poetas españoles e intérpretes del siglo XX 


DIARIO EL PAÍS   Los versos de Blas de Otero resuenan en Bilbao en el centenario del poeta

NOTICIAS DE GIPUZKOA  Los versos de Blas de Otero resuenan en el centenario del poeta

 CRÓNICA GLOBAL    Centenario del nacimiento de Blas de Otero

 LA VANGUARDIA  Bilbao celebra el centenario de nacimiento de Blas de Otero

NOTICIAS DE ÁLAVA  Blas de Otero, traducido al euskera por primera vez para celebrar su centenario





martes, 15 de marzo de 2016

CENTENARIO DE BLAS DE OTERO: PRESENTACIÓN DEL LIBRO HISTORIAS FINGIDAS Y VERDADERAS, ISTORIOAK, ALEGIAZKOAK, NAHIZ EGIAZKOAK


Al cumplirse 100 años del nacimiento en Bilbao de Blas de Otero se ha traducido uno de sus libros al euskera para hacer una edición bilingüe que se presenta en la Biblioteca de Bidebarrieta a las siete y media de la tarde, con la intervención del propio traductor, Andrés Urrutia, presidente de Euskaltzaindia, y de los poetas Bernardo Atxaga y Joan Margarit. Otro poeta, José Fernández de la Sota, ha participado en el homenaje que se rinde Blas de Otero frente a su estatua de la calle Egaña por la mañana y estará también presente en el acto de la tarde. 

 Esta edición especial de Historias fingidas y verdaderas, de la que se ha encargado la editorial EL GALLO DE ORO, va acompañada de dos textos introductorios, uno de Sabina de la Cruz, presidenta de la Fundación Blas de Otero, y otro del poeta andaluz José Manuel Caballero Bonald (Jerez de la Frontera, 1926), Premio Cervantes 2013, que evoca los días de La Habana, “donde estuvimos viéndonos justo cuando él escribía este libro inextinguible y hermoso”. Y dice también Bonald que  "aunque el tono general de Historias fingidas y verdaderas se impregne a veces de la explícita nitidez de la prosa, lo que el autor explica, disecciona, interpreta, está rigurosamente instalado en la poesía”.


CAMINOS

Despues de tanto andar, paré en el centro
de la vida: miraba los caminos
largos, atrás; los soles diamantinos,
las lunas plateadas, la luz dentro.

Paré y miré. Saliéronme al encuentro
los días y los años: cien destinos
unidos por mis pasos peregrinos,
embridados y ahondados desde adentro.

Cobré más libertad en la llanura,
más libertad sobre la nieve pura,
más libertad bajo el otoño grave.

Y me eché a caminar, ahondando el paso
hacia la luz dorada del ocaso,
mientras cantaba, levemente, un ave.

                       –Blas de Otero–



viernes, 26 de febrero de 2016

Julian Borao: Cuestión de suerte


Cuestión de suerte es el título del libro del que sale la siguiente selección de poemas y es también el nombre del BLOG DE JULIÁN BORAO

Cuestion de suerte:diez poemas













Julian Borao: Cuestión de suerte. Ediciones Vitrubio. Madrid, 2015.

Julian Borao nació en Bilbao en 1955. Es licenciado en Filosofía y Letras, profesor de Lengua Castellana, Lengua Francesa y Geografía e Historia. Fundó las Noches Poéticas de Bilbao, que actualmente preside. Cuestión de suerte es su primer libro de poesía publicado.

Toca la imagen de la portada para abrir un documento con diez poemas del libro




jueves, 11 de febrero de 2016

En Bilbao, LA LOCURA DEL CIELO


A las SIETE Y MEDIA en la Biblioteca Municipal de Bidebarrieta, (C/Bidebarrieta, 4), de Bilbao, se presenta "LA LOCURA DEL CIELO", un extraordinario libro de poemas de CARLOS AURTENETXE. Intervienen: el propio autor, el narrador y poeta José Fernández de la Sota y el editor y también poeta Juan Manuel Uría.

http://www.bilbao.net/cs/Satellite?c=BIO_Noticia_FA&cid=1279150179069&language=es&pageid=3000075248&pagename=Bilbaonet%2FBIO_Noticia_FA%2FBIO_Noticia

domingo, 31 de enero de 2016

Ritxi Poo NUEVE POEMAS del libro Abajo las persianas (Madrid, Ediciones Vitrubio, 2015)


De entre los libros que nos dejó 2015 está Abajo las persianas de Ritxi Poo publicado por Ediciones Vitrubio.

Ritxi Poo nació en Portugalete en 1972. Vive en Bilbao. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto. Colabora en los ciclos de Noches Poéticas y es compositor y cantante en bandas de música como Desperfectos y Leve Rock Band.

Ritxi Poo: Abajo las persianas



















Toca la portada del libro para abrir un documento con nueve poemas






sábado, 30 de enero de 2016

ZURGAI POESÍA SIN IVA



Dos poemas publicados en el número de Zurgai POESÍA SIN IVA


 
José Luis Piquero

Dinero

Lo tuve.
Y la llave del cofre del tesoro, toda de plástico,
leal como un amor adolescente,
con su leve chasquido de sexo maquinista.
Oh, cajeros, banquetes
del siglo XXI, que no sacian,
y la hermosura de las Matemáticas.
Entonces no le hacía mucho caso.
Era tan mío como mi nariz
o mi mano derecha.
El dinero no es sucio. ¿Acaso tu mascota o tu bebé son sucios?
¡Y hacía cosas, cosas!
Prodigios cotidianos: un mago de bolsillo.
Y su música enérgica, contante,
era la melodía de un mundo hermoso y lógico.

Ya no lo tengo.
A veces noto el hueco como una amputación de lo mejor de mí.
Y es curioso haber sido tan propicio
y ya no serlo. El nombre de su ausencia
es Intemperie.
Ahora sé lo que era
el dinero: un yo perfeccionado.
Y otra cosa: un espejo en el que se miraban los demás
y era a mí a quien miraban, conmovido
de aprobación, ligero de aflicciones.
Y el mundo proseguía,
como las cosas llenas, como lo que rebosa,
mientras yo abría puertas e iba alegremente a todas partes
cantando: cuánto, cuánto, no hay problema...
 
  
 
María do Cebreiro

Hambre y poesía

El poeta era pobre y tenía un pozo de agua mansa dentro
del corazón. Para consolarse pensaba: "Tal vez no sea más
que una sopa de letras". ¿Quién empuñará la cuchara por
el mango y soplará sin pausa hasta que enfríe (siempre
estará demasiado caliente el corazón) y consolará al poeta,
de tan agujereado como está? Pero el poeta yerra.
No tiene dentro una sopa (eso no es más que otra fantasía
del hambre), sino un desierto. Igual que el de Sudán,
que Pasolini quiso describir a la manera de Homero,
como si los dedos de arena fuesen semejantes a las yemas
rosadas de la señora aurora. Y el desierto se parece más bien
a un mar de sangre que se deshace en la codicia de los dedos
de los amantes, y después de cogerlo, no hay quien lo sostenga.
Todos tenemos un precio, o eso dicen, pero siempre es mejor
que nos lo pongan otros, y pujen por los treinta y pico huesos
de la columna, y paguen por el lote completo un poco más
de lo que pagarían por un hueso de fruta o espinazo de pez.

 

sábado, 23 de enero de 2016

sábado, 26 de diciembre de 2015

Francisco Javier IRAZOKI: Orquesta de desaparecidos



Pulsa sobre la imagen para leer algunos textos 
Uno de los libros que nos ha traido el último trimestre de 2015 es esta Orquesta de desaparecidos de Francisco Javier Irazoki. Pulsando sobre la imagen de la portada, el lector puede acceder a una muestra de textos del libro y tocando (o clicando) sobre la imagen de la contraportada, accederá a la entrevista que publicó el Diario Vasco con el autor. Otros vínculos aparecen debajo de las imágenes

Diario Vasco






miércoles, 23 de septiembre de 2015

Itziar Mínguez ENCUENTROS LITERARIOS EN LA BIBLIOTECA FORAL DE BILBAO














EDWARD HOPPER
Decoraba interiores del alma
con desolados paisajes y objetos fieles
como perros que prevén
el abandono
creó el instante
la pausa
y el ensimismamiento
las personas de sus cuadros
están cargadas de razones
para sentirse
radical y felizmente
solos
un segundo antes
de rendirse
a la evidencia

(Del libro Wikipoemia, Ediciones Oblicuas, 2014)

http://www.amazon.es/Wikipoemia-Itziar-M%C3%ADnguez-Arz%C3%A1iz-ebook/dp/B00JABXYJE





lunes, 21 de septiembre de 2015

Jornadas Euskal Poesia Poesía Vasca SALA BBK BILBAO

Día 21, Poesía necesaria, Versos de hoy y de siempre
Día 22 Bernardo Atxaga y Mikel Inunziaga, Egunak ba doatzi
Día 23, Serein y Tangoché, Noches poéticas
Día 24,  Grupo Galatea , “Blues en la noche”.
Día 25, Juan Carlos Mestre y Carmen Isasi, “Antífona de otoño”




















Todos los días a las ocho de la tarde en la sala BBK, Gran Vía.

sábado, 20 de junio de 2015

SE CELEBRA EL V ANIVERSARIO DE NOCHES POÉTICAS EN BILBAO
















ENCUENTRO ESPECIAL DE NOCHES POÉTICAS  -  V ANIVERSARIO

¿DÓNDE? En el bar DOCK
¿CUÁNDO? Para conocer el programa al detalle visita la página de Noches Poéticas en FACEBOOK

"Han sido cinco años recorriendo más de treinta locales de Bilbao (y de fuera de Bilbao) y realizando más de ochenta veladas en las que hemos intentado llevar la poesía a la calle, donde la gente se reúne, difundirla y hacer que todo el mundo, no sólo los poetas, disfrute con ella. Además de poesía, en las Noches Poéticas ha habido música, monólogos, danzas, pintura, escultura, cortometrajes, etc. Nunca pensamos que aquel proyecto que iniciamos con tanta ilusión llegara donde ha llegado; y todo os lo debemos a vosotros, poetas, artistas y público en general que nos habéis apoyado siempre con vuestra generosidad.

El próximo 20 de junio, sábado, vamos a celebrar este quinto aniversario con una jornada muy especial, un encuentro poético-editorial en el que contaremos con poetas y editoriales de diferentes lugares de la geografía peninsular (Madrid, Málaga, Sevilla, Zaragoza, Lleida, Donosti, Murcia, Valencia, Vitoria, Pamplona, Valladolid, Lugo y Almería) así como de Bilbao". 


                                                                                                  
  El equipo de Noches Poéticas 

viernes, 12 de junio de 2015

CARLOS AURTENETXE

Publicado por primera vez el 26/11/2009. Puesto al día el 12 de junio de 2015. Habrá una próxima segunda puesta al día con una selección más amplia de poemas.

 
Carlos Aurtenetxe Marculeta nació en 1942 en San Sebastián, ciudad en la que ha vivido siempre. Ingeniero técnico de formación, trabajó durante años en una fábrica de Tolosa como jefe de calidad. Poeta, narrador y ensayista, empezó a publicar en 1962. Fue colaborador de las revistas literarias Kurpil y Kantil. En 1977, con el relato Los lemmings, ganó el Premio de Cuentos Ciudad de San Sebastián. 

Su primer libro de poemas salió en 1979 (Caja de silencio) en la colección "Ancia", que dirigía Jorge G. Aranguren. Por sus poemarios Pieza del templo, Figuras en el friso y Las edades de la noche, recibió los premios Ciudad de Irún (1982), Blas de Otero (1982) y Alonso de Ercilla (1983). En 1990 la Universidad del País Vasco editó el volumen Palabra perdida / Galdutako hitza (1990) que abarca veintiún poemarios escritos entre 1977 y 1989, dos de ellos originariamente en francés. Se trata de una antología, pero recoge la mayor parte de su creación poética de ese periodo.

Desde entonces ha publicado en la editorial Bermingham, de San Sebastian. 
Aquí han salido sus libros dedicados a tres grandes escultores vascos. Estos libros son:
 La casa del olvido (1999) (Eduardo Chillida)
La piedra acontecida (2000) (Jorge Oteiza)
Acanto ciego (2006) (Remigio Mendiburu

Y el poemario Los cormoranes (2002) con prólogo de Carlos Rojas.

Ha traducido al castellano dos libros del poeta Jean Mambrino

En 2012, también en Bermingham, sale Aspera llama, una antologìa poética de casi 400 páginas que abarca los años 1977 a 2006. Realizada por el propio autor y con prólogo de Patricio Hernández, esta antología es fundamental para conocer la obra de Carlos Aurtenetxe.




ENLACES

En Zurgai:
Carlos Aurtenetxe le dedica un poema a Bitoriano Gandiaga


Un artículo de Francisco Javier Irazoki sobre la poesía de Carlos Aurtenetxe
Fundación Museo Jorge Oteiza

En La Estación Azul, RTVE




OBRA POÉTICA:

- Caja de silencio, Ediciones Vascas, San Sebastián, 1979.
- Pieza del templo, Ediciones de la Caja de Ahorros Provincial de Guipúzcoa; San Sebastián, 1983.
- Palabra perdida, Universidad del País Vasco, Leioa, 1990. (Este volumen contiene, además de sus dos primeras obras, los poemarios Figuras en el friso, Las edades de la noche, Los estuarios abandonados, Caballería de invierno, De un vano mar, Las cariátides, Canto deshabitado, Desembarco, Teoría del grito, Ikaitz, Melena de sangre, Antigua casa, L´oiseau profond, Cifra, La pierna ininterrumpida, La cuchara de sombra, Pain de la nuit, Las voces de piedra y Memoria del agua)
- La casa del olvido, Bermingham; San Sebastián, 1999. Con dibujos de Eduardo Chillida.
- Jorge Oteiza, la piedra acontecida, Bermingham, San Sebastián, 1999. Con dibujos de Jorge Oteiza.
- Los cormoranes, Bermingham, San Sebastián, 2002.
- Acanto ciego, Bermingham, San Sebastián, 2006. Con collages de Remigio Mendiburu.

- Áspera llama. Antología poética 1977 - 2006, Bermingham, San Sebastián, 2006


POEMAS



FUE PERMANENTE EL DESFILE DE LAS RUINAS


Fue permanente el desfile de las ruinas
entre nosotros
aquella garantía de las sombras
el denodado fracaso de las gargantas planetarias
el espectro lunar lamentando los animales fracasos
en aquellas aulas severísimas     en todas las montañas
se echó de menos un simple corazón
un solo sentimiento
algún contacto con lo real
de forma que no se provocase aquel desorden
aquel mirar que no cicatrizaba
Todos los locos poseyendo a las galaxias
ejerciendo su altura con lenta obscenidad
No se supo comprender parte del culto
Aquella severa sinfonía sobre la libertad
No se pudo vivir
nnn sencillamente
Bajo tanta crueldad inútil
sólo las hojas seguían sus circuitos obligados
sus éxtasis de piedra
con sus dulces compromisos
los ríos sus largos triunfos de plata y de destierro
las aves sus empeños

(Del libro Caja de silencio; Ediciones Vascas; San Sebastián, 1979)




PUERTA ENREJADA


Como toda verdad acerca de las formas y los cuerpos,
los seres y los árboles,
en esta región todo era puro indicio, toda interpretación
tan sólo conjetura,
como todo grito de amor.
Como toda ave, toda furia, toda mariposa,
fatal mezcla de vuelo, tierra, aire
y color,
aquel gesto valeroso que cae,
                                                puerta enrejada.
Al trasponer la verja todo queda apaciguado en su ser,
en su tamaño.
Pretendían razones para amar, para vivir,
para morir.
Aquí les trae Dios, la botella y el sexo,
dice el guardián del manicomio.
Aman con preservación,
acarician perros bonancibles, sudan honradamente
por las manos,
mienten, se asustan, domestican almas sudorosas,
mueren con aplicación,
llenos de seriedad y comedimiento.
                                                       
Se los llevan
en cajas al amanecer, los trasladan, los esconden.
Como en un juego de ruidos y de imágenes donde nadie gana,
dóciles, ardorosos,
chupan del dulce hueso de la muerte.
No comprendemos nada cuando, de repente, se ponen
nuestro rostro.
Igual que el César, y otras figuras de yeso, de madera
policromada,
igual que los recién nacidos,
diciendo el alba, callando el tiempo derramado,
sin alcances,
miraban en la oscuridad y veían destellos.

(Del libro Los cormoranes; Bermingham; San Sebastián, 2002)




BARRIO PERIFÉRICO AL OCASO


ligero
tonelada de almas
                            
vertedero de cumbres
bajo un azul oscuro de gritos telefónicos
cables
golondrinas muerte sólida
mira
esto es un grito en un pedazo de papel
de estraza
de esta sociedad pido reclamo mi parte inevitable
del ser
de aquella necesidad urgente haremos naceremos
todo el error de lo vivido
                                     
de lo muerto
caja de armas en ley
en frío
puesto a rodar en la pendiente un cuerpo sólido
cae
física matemática humanamente entero a la letrina
dorada
perfecta como un lazo soltado en desenlace
de este pedazo de infinito haré
lo más pequeño
de este pedazo de eternidad lo más
breve nn de este fragmento
de minimidad
lo más indeclinable de tu voz
de esta barriada de casas ilimitada que no existe
en mapa
en país alguno

y seguiré aquella traza sin fin:
la sangre
la herida de lo inacabado

(Del libro Los cormoranes; Bermingham; San Sebastián, 2002)




FRACASO

salto
pruebo a ser mi libro
disparatado
las páginas de la piedra
detrás de mí al amparo
de los bosques
 
                         lluevo
y no consigo ser la lluvia
                               
vivo
y no consigo ser la vida
                             
muero
y no consigo ser la muerte

existir
al filo de la piedra
como la noche
como la forma de los cuerpos
de la muerte
como el secreto de la luz

existir
y no ser nada de esto
nada

(Del libro Los cormoranes; Bermingham; San Sebastián, 2002)




DEL RESPLANDOR EN LAS COLUMNAS

Que un rostro resbale en los cristales,
entre las manos, es algo involuntario
que cae,
como las horas que dijiste, ligero
otoño,
lluvia atardecida en tu frente,
un nombre,
pues todo se hace tiempo
en el avance
de tu voz,
la gravedad, el riesgo, el trigo.
Amaneces.
Un resplandor en las columnas,
un rostro ardido vuelve,
silencia todo.
Y cuando dentro de unos años,
y ya no esté yo aquí,
te acerques a la orilla, y observes
esa mar tranquila
sabrás que es mi tristeza, y cuando
esa mar hirviente
sabrás que es mi tristeza que sigue,
en tu mirada:
la grave certidumbre.

(Del libro Palabra perdida; Universidad del País Vasco; Leioa, 1990)




UNA TARDE DESCENDEREMOS DE LA LUZ


Una tarde
descenderemos de la luz
con banales pretextos.
Haremos de nuestras enfermedades
hábitos de vida
ámbitos de triunfo
zonas de trabajo
y nuestros gestos se irán oscureciendo.

Ni los seres amados nos reconocerán.

(Del libro Caja de silencio; Ediciones Vascas; San Sebastián, 1979)


martes, 9 de junio de 2015

Carlos Aurtenetxe ASPERA LLAMA



Carlos Aurtenetxe, Áspera llama. Antología poética (1977-2006) Colección Cuerpo del Aire, Bermingham Editores, Donostia-San Sebastian 2012



miércoles, 3 de junio de 2015

Fernando Aramburu: Una meditación sobre poesía



Fernando Aramburu. Las letras entornadas, Tusquets Editores, Barcelona, 2015
Ilustración de portada: Fernando Aramburu a la edad de ocho años, en el banquet de una boda. De su archivo personal.

Una meditación sobre poesía.


Una meditación sobre Poesia es el capitulo o apartado 14 del libro Las letras entornadas


Raro, ¿quién? ¿Yo? Escudriñé la cara del Viejo con el fin de
comprobar si Ie había sentado mal el vino del Priorat (Coma
Vella 2001) del que aún no habíamos tomado sino el trago del
brindis. Por un instante me figuré que la sabrosa bebida se me
filtraba por el cielo de la boca a través de unos poros microscópi-
cos y, aI llegar a las fosas nasales, perdía su forma líquida para
transformarse de repente en un maravilloso gas aromático.
Bueno, respondí retrepándome en la butaca con el ánimo de
regresar a la realidad, no recuerdo entre mis aspiraciones de ju-
ventud la de ser algún día una persona normal. Ni normal, ni
anormal, ni subnormal, aunque me hayan llamado de todo.
A la edad de quince o dieciséis años, como el narrador de Fue-
gos con limón, resolví hacerme poeta. Al principio mis padres,
ignorantes de mi decisión, pero no de sus efectos, se inquietaron.
El muchacho deportista y nervioso que sólo entraba en casa para
ingerir alimentos, bañarse y dormir se convirtió de la noche a la
rnañana en un ser contemplativo que pasaba un preocupante
nrimero de horas encerrado dentro su su habitación. Algunos
sábados y domingos, los amigos del barrio llamaban a la puerta
para preguntarme si los acompañaba a la ciudad. Sin darles
explicaciones, les decía que no. Transcurrido un tiempo, ya
nadie vino a buscarme.
Recuerdo a mi padre una tarde en que me hizo señas para
que lo siguiese hasta la cocina, donde con gesto apenado, recelo
yo qye obedeciendo instrucciones de mi madre, me ofreció no sé
si doscientas o trescientas pesetas para que fuera por ahí a divertirme.

No acepté.

En aquella época encontraba diversión de sobra
sin salir de casa. Me procuraba un gozo especial leer en voz
alta. Obras enteras de teatro de Lope de Vega, de Tirso de Mo-
lina y de tantos otros, todas en verso, A aeces hasta tres y cuatro
en una tarde, impostando la voz según a qué personaje corres-
pondiese el parlamento. Y de la misma manera declamaba ro-
mances, sonetos y cuantas piezas versificadas cayeran en mis
munos paladeando cada sílaba, deleitándome en las curvas
melódicas, adiestrando sin darme cuenta el oído a las sutilezas
acústicas de la lengua espafiola. De paso, aprendía de memoria
listas de palabras que nunca antes habian sido pronunciadas en
mi presencia.
Veo a mis padres resignados a tener un hijo ¿extravagante,
chiflado, invertido? ¿Qué pensarían de mí? Yo agradezco que su
sencillez y su falta de recursos económicos me dispensaran del
suplicio de someterme a las sesiones de un psicoanalista, y no por
nada, sino porque todo aquel ajetreo verbal en mi encierro vo-
luntario era no sólo positivo, sino que se desarrollaba de acuerdo
con las pautas de un método al cual yo me entregaba con disci-
plina rigurosa. Qiizá Io extraño, altora que lo pienso, fuera que
a edad tan corta supiese con certeza la dirección que deseaba
imponerle a mi vida. Varias decadas después sigo comprometido
en el proyecto de un adolescente.
El caso, como le dije al Viejo, es que al cabo de un tiempo
empezaron a salir mi nombre y mi foto en la prensa local, gané
unos cuantos certámenes literarios y poco a poco mis padres com-
prendieron que la supuesta demencia del hijo no era tal ni las
lecturas en voz alta, farfulla de delirante; que las noches de estu-
dio y escritura y algunas primeras intervenciones en público,
tenían no sólo un sentido razonable sino, quizá con suerte, un
futuro.
Evoco ahora aquellas noches de mi adolescencia y juventud
en la habitación saturada de humo de tabaco; el flexo con bom-
billa azul que me recalentaba la mejilla; sobre la mesa un fajo
de hojas manuscritas, anotado al fin de cada verso el número de
sílabas y subrayadas aquellas en que recaían los acentos. Cuán-
tas veces, a las cinco de la mañana, sentí a mi padre levantarse.
Un rato después qae se hubiera marchado a trabajar, yo me
acostaba rendido de sueño, y todavía en la cama repasaba men-
talmente los versos de aquella noche, afanándome para que esa
sustancia de difícil definición, llamada poesía, quedase prendida
en ellos.
La poesía, ¿qué es eso? Fue por entonces cuando solté aque-
lla frase que luego algunos repetían: Poesía es escribir buenos
poemas. El Viejo casi se atraganta de la risa. Se limpió los labios
con el dorso de la mano y me dijo: No está mal para empe-
zar, ahora sólo falta determinar en qué consiste un buen poema.
Le di la razón y otro día, por ruego suyo, le Ieí el texto siguiente:


Hay una tendencia general en las personas que cultivan
la sensibilidad y el buen gusto a considerar la poesia
un valor. Afirmamos que dicho valor se siente, se percibe, 
está ahi. Al mismo tiempo nos parece vano el empeño
de encerrarlo en una definicionn. Lo destruiriamos como
destruimos una burbuja si la abrimos para examinarla
por dentro. Tan raro como que la gracia de un chiste
sobreviva a su explicación es que la temperatura poética
de un poema perdure en su análisis.
A lo sumo estamos dispuestos a admitir que las definiciones,
en materia estética, son inútiles por cuanto nos suministran
conceptos para nombrar los fenómenos creativos, nos
facilitan la adquisición e intercambio de nociones y nos
libran del trabajo penoso de iniciar las tareas intelectuales
desde cero cada mañana.
No son pocos, sin embargo, los que se apresuran a
tildarlas de superfluas e incluso de perjudiciales para la
actividad po€tica, como si se tratase de un saber que
menoscaba las cosas sabidas. La casa natural del raciocinio,
nos dicen, es la filosofia o, en todo caso, la critica literaria; 
la de los corazones ardientes, el poema. A la pregunta
de qué€ es poesia responden con metáforas o arrumban el
tema directamente en el desván de los misterios.
Aun cuando la poesia no proceda de la aplicación
estricta de una fórmula, la poesia es algo reconocible y,
por supuesto, estudiable. Aplicar el ojo inquisitivo a dicho
algo (sea gracia, ángel,don) nos ayuda a entenderlo
siquiera parcialmente, por mucho que hubiese sido concebido
por el poeta de manera intuitiva, bajo los efectos
de una sustancia estupefaciente o como consecuencia de
un impulso irracional. Y esto, creemos, es asi porque al
referido valor, por muy oculto, sagrado, mistico o inexplicable
que sea, no le queda mis remedio, para causar efecto
a oyentes o lectores, que concretarse en unas formas.

Aunque seamos incapaces de delimitar la esencia de
la poesia con ayuda de alguna construcción mental, por
lo menos sabemos seguro que la poesia surge como resultado
de trasladar incidentes de la conciencia humana a un discurso
poético. Entiéndase por discurso un tramo de lenguaje escrito, 
oral, cantado, etcétera. Sólo en la afortunada conjunción 
de una personalidad creativa y un lenguaje de calidad
es posible el logro poético. No basta en modo alguno 
la excelencia de una sola de las partes.
Se puede albergar una humanidad prodigiosa, haber leido
y viajado mucho, y ser un pé€simo poeta. O, al revés,
como ocurre tantas veces, dominar el artificio mé€trico y
producir bloques perfectamente gélidos de mármol literario.

En las particularidades de esta alianza orginica estriba
la diferencia entre el escritor convencional de poesia y el
poeta genuino, especie de rareza extrema. El resultado no
se altera cuando, mediante procedimientos irracionales o
por un puro automatismo de la expresión, el poeta adelanta
las palabras a las revelaciones y trata de producir significados
al azar. En todos los casos, para que el empeño conduzca
a un poema excepcional, digno de perduración en la
memoria de las generaciones, han de concurrir en mezcla
óptima la revelación y los simbolos.
Digan lo que digan, esta conversión del espíritu en
discurso es un acto literario. De los más antiguos y comunes
que se conocen, por cierto. Negar dicho principio,
con el argumento de que la poesia nos pone en contacto
con realidades superiores, entraña una sacralización de
la actividad poética; por consiguiente, también de sus re-
cursos lingüísticos. Quienes pretendan convencernos de
ello nos deben cuando menos una explicación. ¿Cómo es
posible que un simple ciudadano sea capaz de elaborar,
mediante una combinación determinada de palabras, un
discurso trascendental?

Ciertos poetas no se quieren entre los que tienen por
oficio escribir y se exponen a cargar de buena gana o 
resignadamente con las posibles repercusiones de su
trabajo: la fama, el galardón y demás mundanidades. 
Lo suyo es otra cosa infinitamente menos frivola, más seria,
más valiosa: un compromiso con la verdad. El poeta sólo 
responde ante su causa suprema, la poesia. Recela del 
aplauso ajeno a menos que sea póstumo y no lo pueda, por
tanto, corromper ni desviar de su camino. De una pasta
semejante han sido hechos desde antiguo los sacerdotes y
los supersticiosos.
 
 A menudo el poeta niega, en nombre de la propia
sustancia de su revelación, el simbolo. Nos dice entonces
que la lengua humana es insuficiente para revelar sus
complejas visiones. A fin de hacerse entender, pone como
ejemplo la mística, que, sin dejar de ser un lenguaje, no
está sometida a las sujeciones del significado. El oyente se
deja transportar o simplemente decide por su cuenta lo
que significa aquello. Mucho más ficil resulta, en efecto,
figurarse lo inexpresable que expresarlo.
Es propio del poeta hablar desde sí sin intermediarios.
Por descontado que le queda la baza del nosotros, pero
siempre estarán su conciencia y su voz presidiendo la primera
persona del plural. Y, sin embargo, el yo del poeta se
caracteriza por su naturaleza universal. Cuando el personaje
de una novela o el de una pieza de teatro dicen yo,
por fuerza se refieren a si mismos en cuanto seres singulares,
únicos, irrepetibles. Cuando lo dice el poeta en el poema, 
entonces el pronombre personal se lo puede calzar
quienquiera, por ejemplo el que lee o el que escucha,
lo mismo ahora que dentro de cien años. En cierto modo
el poeta expresa la intimidad de la especie, y eso sin que
los elementos constitutivos del poema dejen de ser una
representación simbólica de lo que él piensa, siente, etcétera.

Tiene razón Schopenhauer. El poeta es el ser humano
general. En él se expresa un yo de baja densidad anecdótica, 
despojado de rasgos singulares aunque haga manar la
poesia desde el fondo de su intimidad; un yo, por tanto,
susceptible de ser transferido a toda la especie. Es por ello
razonable que un poema pueda servir de letra a himnos
nacionales, canciones del pueblo o, en fin, a cualquier
manifestación del sentir colectivo. ¿O es que alguien se
imagina a una multitud entonando con fervor patriótico
diez o doce renglones de una novela?
El poeta podrá fingir, idolatrar tal vez a un ser amado
que no existe; en todas las ocasiones su escritura adoptará
las formas arquetípicas de una revelación. Pessoa quiso
sustraerse a las limitaciones de la voz única. Con dicho
fin ideó los heterónimos. Algo parecido persiguió Antonio
Machado con sus apócrifos. Pero entonces, si la intimidad
es fingida, si el poeta se la puede inventar, ¿dónde
queda aquel compromiso inquebrantable que hacía de la
poesia una manifestación superior de la verdad?
Bien mirado, lo determinante de la actividad poética
radica en la creación de un lugar llamado poema, idóneo
para contener aquel valor que consideramos poesia. Valor
que cada cual, de acuerdo con su peculiar sensibilidad, tan
pronto reconocerá en los colores de un cuadro, en una
ráfaga musical, en una secuencia de pelicula, como tal vez
en una sencilla figura moldeada por las manos laboriosas
de un artesano. Y también, por supuesto, en el lenguaje;
esto es, en usos literarios que acompañen sin rezagarse al
hombre en su incesante evolución, dispensados de repetir
las viejas y polvorientas convenciones.
 
Porque uno podrá ser poeta sin llevar en el bolsillo
un documento identificatorio de la poesia, como otros
preparan guisos deliciosos sin haber investigado la estructura
celular o la composición quimica de los distintos
ingredientes. Es dudoso, en cambio, que nadie suscite la
poesia si no sabe exactamente lo que es un poema.

lunes, 27 de abril de 2015

Javier Aguirre Gandarias: Pensión Matilde





PENSIÓN

Con un balcón,
con cuatro geranios
que volaban,
debajo de las estrellas,
se encontraba la pensión Matilde.


Se escuchaba
la respiración jadeante
de los que subían,
unos enamorados,
otros ya muertos,
paso a paso la escalera.

EDITORIAL EL GALLO DE ORO - CATÁLOGO

miércoles, 25 de marzo de 2015

Gontzal Díez



Gontzal Díez del Hoyo (Bilbao, 1961 – 2013). Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco y máster en periodismo El Correo-UPV. Fue uno de los miembros fundadores del colectivo “Poetas por su pueblo” y de la revista Zurgai. En 1986 obtuvo el premio Alonso de Ercilla del Gobierno Vasco por el libro Poemas de la galerna, que permaneció inédito. Trabajó en el Centro de documentación de Títeres de Bilbao donde participó en varias publicaciones. Desde principios de los 90 vivió en Murcia. Allí fue redactor en la sección de cultura del periódico La Verdad. Se ocupó también del suplemento cultural de ese periódico y escribió la columna semanal “Ni huerta ni cantón”. Como periodista, tuvo ocasión de entrevistar a grandes nombres de la literatura como José Saramago. Alfredo Bryce Echenique, Claudio Rodríguez, Augusto Roa Bastos y muchos otros. En 2002 ganó el premio Antonio Oliver Belmás con el libro Los poemas de Al Zeid (Editora Regional de Murcia, 2003)





En 2008 publicó Poemas para una dramática elemental (Tres Fronteras Ed.) y en 2009 Cusco (Ediciones Perdidas).

Su poesía está representada en las antologías 20 poemas de amor y un par de canciones desesperadas (Hiperión, 1987), Contemporáneos. Blanco y Negro Cultural de ABC (Abada Editores, 2007) y Los poetas de Zurgai ( AA ediciones, 2009).

En 2014 la colección Zurgai de poesía publica su libro póstumo Zaguan del cielo.

(Toca las imágenes para abrir los libros)

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